Obama da un paso más en Mississippi

  • El senador por Illinois se impone gracias al apoyo de la importante comunidad negra · Los aspirantes se centran ya en la cita de Pensilvania, último gran Estado que, en seis semanas, celebra primarias

Barack Obama y Hillary Clinton usarán la pausa de seis semanas en el calendario electoral para cortejar el voto de Pensilvania, un Estado con un complejo panorama racial que celebra en abril la más importante de las primarias pendientes.

Obama se impuso el martes en Mississippi, que otorgaba 33 delegados, con el 61% de los sufragios frente al 37 de Clinton, y recibió más del 90% del voto negro en el Estado con la mayor presencia de esta comunidad (36%). Hillary, su rival por la candidatura presidencial demócrata, logró el respaldo de siete de cada diez votantes blancos en una contienda con una clara carga racial.

El senador por Illinois, que aspira a convertirse en el primer presidente negro de EEUU, ya había derrotado a Clinton en otros estados con un gran porcentaje de afroamericanos como Carolina del Sur, Alabama, Georgia y Luisiana, por lo que los resultados en Mississippi eran esperados.

Aún así, han servido para reabrir el debate sobre el papel que jugará el elemento racial en las primarias pendientes y, sobre todo, en Pensilvania, que enviará 158 delegados y 29 superdelegados (altos cargos del partido y otros funcionarios) a la convención de agosto.

A estas alturas parece ya claro que ninguno de los dos presidenciables demócratas conseguirán los 2.025 delegados necesarios para hacerse con la candidatura.

Obama espera lograr una ventaja suficiente como para proclamarse "vencedor" de facto y obtener así el respaldo de los 800 superdelegados que votarán en Denver.

Hillary, mientras tanto, busca reducir la distancia con Obama al mínimo y presentarse ante los superdelegados como la que más posibilidades tiene de ganar a John McCain, el candidato republicano.

Pennsylvania, con su abultado número de delegados, juega un papel crucial en esos cálculos y los expertos indican que el elemento racial puede ser decisivo en unas elecciones en las que Clinton parte como favorita.

"Creo que la raza será muy importante porque Pensilvania es un estado con importantes minorías en sus grandes centros urbanos y un elevado porcentaje de blancos en el centro", dijo Richard Parker, profesor de la Universidad de Harvard.

"El hecho de que Obama sea afroamericano va a ser un factor clave", añadió Parker, e indicó que ése es el motivo de que Geraldine Ferraro "esté haciendo lo que está haciendo".

Ferraro, candidata a la vicepresidencia por el Partido Demócrata en las elecciones de 1984 y recaudadora de fondos para la campaña de Hillary, dijo recientemente que Obama "no estaría en la posición en la que está" si fuera blanco en lugar de negro.

Obama calificó los comentarios de "claramente absurdos", pero para Parker tienen una clara intencionalidad política, la de introducir el elemento racial de lleno en la campaña. "Obama está intentando trascender su identidad como afroamericano para presentarse simplemente como americano, algo que refleja su historia personal y que explica el que haya tenido tanto éxito hasta ahora", explicó Parker. Insistió, de todos modos, en que "la raza siempre ha jugado un papel en la política estadounidense" y volverá a hacerlo este año.

La mayoría de la población negra de Pensilvania se concentra en Filadelfia, una de las mayores ciudades del Estado. La parte occidental es, por el contrario, mayoritariamente blanca y obrera.

F. Carl Walton, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Lincoln (Pensilvania), vaticinó en declaraciones recientes al diario The Wall Street Journal que "probablemente Obama obtendrá buenos resultados entre los negros de Filadelfia y los blancos de clase acomodada de los barrios residenciales de la ciudad".

Según el experto, el desafío para el senador por Illinois será lograr el apoyo del oeste de Pensilvania y su clase trabajadora, un grupo que favoreció a Hillary en estados clave como Ohio.

Por lo demás, los analistas recuerdan que Filadelfia eligió el año pasado a un alcalde negro, Michael Nutter, quien se alzó con la victoria gracias, en parte, a los votos de muchos blancos, algo que le permitió alcanzar lo mismo que persigue Obama.

Pero, en una muestra del complejo panorama racial de Pensilvania, Nutter ha dado el apoyo a Hillary Clinton y no al senador afroamericano.

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