Mussolini, Berlusconi y las mujeres

  • Una antigua aliada del líder conservador se enzarza en una agria polémica con la nieta del fundador del fascismo a cuenta de las controvertidas opiniones del candidato del Polo de la Libertad

A dos semanas de las elecciones, el clima electoral en Italia sigue subiendo de tono. De la diatriba se va pasando cada vez con más frecuencia al ataque personal entre los candidatos que llegan incluso a rozar el insulto liso y llano. Y el último capítulo lo protagonizaron las mujeres.

La última de las rencillas políticas de todas maneras ha llamado la atención no sólo por la virulencia sino también porque los protagonistas son ex aliados y comparten la misma tendencia política.

"Mujeres italianas les pido: no le den el voto a Silvio Berlusconi, porque Silvio nos ve sólo en posición horizontal", fue el polémico llamamiento de Daniela Santanché, ex diputada del grupo Alianza Nacional (AN). Santanché también fue redactora de la ley presupuestaria en la legislatura 2001-2006. Sin embargo, en estas elecciones se presenta como candidata a primera ministra por La Destra (La Derecha), partido que nace de una división interna de AN.

Las palabras de Santanché fueron de inmediato contestadas por Alessandra Mussolini -ex compañera de partido y nieta del fundador del fascismo Benito Mussolini-. La actual candidata del partido de Berlusconi declaró que "por decencia no debiera abrir la boca". "Habla justamente ella, que es la encarnación de la mujer políticamente horizontal". "No me toca a mi defender a Berlusconi", continuó diciendo Mussolini, "del que son notorias, tanto su galantería como el respeto a las mujeres en la política y en la sociedad. Si fuese ella evitaría la polémica sobre este argumento, pues raya en lo grotesco".

Días antes, Berlusconi respondió a una joven que le preguntó sobre la precariedad laboral que sufren las mujeres italianas que lo mejor que podían hacer éstas es "conseguirse un millonario y casarse con él". "Usted, con lo linda que es, podría intentarlo con alguno de mis hijos", agregó.

Santanché aprovechó estas declaraciones para replicar a Mussolini que "las italianas saben bien cómo Berlusconi considera a las mujeres". "Creo que el abuelo de Alessandra, Benito, estará revolcándose en su tumba al verla hacer el papel de la asistente de escena de quien ha definido al fascismo como el mal absoluto".

Alessandra Mussolini, asumiendo el tono de las telenovelas menos brillantes, le respondió a su adversaria que justamente esa noche "soñé con mi abuelo y me ha dicho lo que piensa de Daniela Santanché".

En este punto, Santanché decidió escribir una carta en la que imagina lo que Benito Mussolini le diría a su nieta si pudiera:

"Amadísima nietita ¿no deberías haber sido tú (y no la Santanché como hizo en Nápoles) la que debiera recordarle a los italianos que sin Mussolini no habrían tenido el salario mínimo garantizado, los derechos de pensión, los derechos para las mujeres, además de Cinecittá, Marconi, Pirandello, D'Anunzio y la gran arquitectura?". "Te perdono, mi querida Alessandra", concluye escribiendo en su carta Santanché, "porque no sabes lo que estás haciendo".

La cólera de Mussolini en este punto alcanzó niveles altísimos. "No le permito que juegue con el fascismo y con las cosas que hizo mi abuelo. Son argumentos demasiado serios para ella, habituada a los locales nocturnos de moda donde una botella de champán cuesta 1.200 euros... Justamente lo que ella propone en su campaña como remuneración mensual para un diputado".

Ante el cruce de declaraciones, el presidente de La Destra, Teodoro Buontempo, decidió poner un punto final -o punto y aparte-. "Estamos haciendo una fea campaña electoral que no llevará a la gobernabilidad del país ni a las reformas necesarias para salir de la crisis. La polémica sobre Benito Mussolini habrían hecho bien en ahorrársela".

Mientras este debate se tensaba, el líder del Partido Democrático italiano, Walter Veltroni, desafiaba a su rival a un debate televisivo, incluso en los canales de televisión del magnate.

"Me gustaría celebrar un debate de televisión como sucede en todas las democracias occidentales. Estoy dispuesto a hacerlo dónde, cuándo y cómo él quiera", declaró Veltroni. Para no dejar lugar a dudas, el líder progresista añadió: "¿Quiere hacerlo en su red? Voy allí, pero que no escape, porque la confrontación es la sal de la democracia y los ciudadanos deben poder decidir".

Por su parte, Berlusconi fue más ambiguo cuando se le preguntó si aceptaría un debate cara a cara con Veltroni al señalar: "Yo soy capaz de arrollar a cualquier adversario porque en la vida he hecho todo lo que otros no han hecho". El líder conservador agregó que él es "un hombre de hechos", mientras los otros "son hombres de palabras" para concluir que "los hechos vencen a las palabras".

Las declaraciones se produjeron después de que se supiera que la RAI anuló un programa de debate político con Berlusconi, ya que debía respetar la ley que otorga igual derecho a la presencia en los medios públicos de los candidatos.

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