Irán acude a las urnas en una elecciones teledirigidas

  • Los comicios de mañana parecen decididos debido a la descalificación de un gran número de candidatos reformistas por los órganos de poder conservadores

Irán renueva mañana su Parlamento en unas elecciones legislativas sin suspense -debido a la descalificación de un gran número de candidatos reformistas- y encaminadas a perpetuar el dominio de los conservadores en la Cámara.

La gran y única incógnita será la tasa de participación, que las autoridades querrían ver aumentar para enviar un mensaje a los "enemigos" del régimen.

Como las elecciones de 2004, estos comicios parecen decididos por adelantado a raíz de los estragos efectuados por los órganos de poder conservadores en las filas reformistas.

"El nuevo Parlamento será una repetición del precedente", explicó el sociólogo Hamid Jalipur.

El Consejo de Guardianes de la Constitución, dominado por los conservadores, aprobó la descalificación de más de 2.000 candidatos por motivos tan diversos como el no respeto de los valores del islam o una supuesta falta de lealtad al régimen.

"Con el rechazo de sus candidatos, los reformistas pueden esperar como mucho formar una minoría", según Mustafa Tadjzadeh, un responsable de la principal coalición reformista.

El bando conservador, que controla el Parlamento desde 2004 y se vio reforzado por la victoria de Mahmud Ahmadineyad en las presidenciales de 2005, parte como gran favorito.

Pero su homogeneidad se ve fragilizada por la falta de entusiasmo de muchos de sus miembros por la política económica inflacionista del presidente y por las ambiciones presidenciales atribuidas a sus caciques.

"No habrá mayoría sólida en el futuro Parlamento porque los conservadores también está divididos", considera Mohamed Marandi, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Teherán.

La principal corriente conservadora, que incluye a los partidarios del presidente Ahmadineyad, formó el Frente de Defensores de los Principios.

Una corriente alternativa, con el nombre de Coalición Ampliada de Defensores de los Principios, reúne a los partidarios de dos candidatos derrotados en las últimas presidenciales, Ali Larijani, ex negociador del tema nuclear, y Mohamed Baqer Qalibaf, alcalde de Teherán.

Para las autoridades, la prioridad será obtener una tasa de participación honorable, que legitime las pretensiones democráticas de los responsables del régimen. Las últimas legislativas atrajeron al 51% del electorado.

Así, el guía supremo, el ayatolá Ali Jamenei, llamó a sus compatriotas a una "participación masiva y dinámica, porque la participación en los comicios va contra la voluntad y los deseos del enemigo" estadounidense.El desafío es aún mayor dado que la campaña fue monótona y sin relieve, principalmente debido a su corta duración, una semana, y a la poca visibilidad de los candidatos, a los que por primera vez se prohibió utilizar carteles.

En nombre del principio de neutralidad, la televisión y la radio estatal, en situación de monopolio de las ondas, sólo difundieron emisiones llamando a votar a los ciudadanos.

Otros temas, como las libertades públicas o la gestión del programa nuclear, forman parte de los "líneas rojas" que los candidatos saben que no deben traspasar nunca.

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