División en Europa por el resultado de la consulta suiza sobre los minaretes

  • La ONU examinará si el veto suizo es compatible con el Derecho Internacional

El apoyo de los suizos a la prohibición de la construcción de nuevos minaretes provocó reacciones opuestas en Europa: la extrema derecha lo saludó, pero la izquierda y la Iglesia católica lo condenaron en tanto que la derecha tradicional se mostraba incómoda ante la situación.

Convocados por la derecha populista, el 57,5% de los votantes suizos respaldaron la prohibición de construir nuevos minaretes por considerar que las torres de las mezquitas son un símbolo del poder político del islam.

En Italia, la Liga Norte, formación xenófoba y populista aliada del jefe de Gobierno Silvio Berlusconi, también celebró la decisión. El ministro de Administraciones Públicas, Roberto Calderoli, consideró que refleja "la necesidad de poner freno a los aspectos políticos y a la propaganda vinculados al islam". "Suiza nos envía un mensaje claro: sí a los campanarios y no a los minaretes", sostuvo.

Pero la Iglesia católica suiza condenó el resultado y lo calificó de "duro golpe para la libertad religiosa y la integración". El Vaticano se pronunció "en la misma línea", afirmó monseñor Antonio María Sveglio, presidente del Consejo Pontificio para los Inmigrantes.

En Francia, donde vive la mayor comunidad musulmana de Europa, con cinco millones de personas, la derecha gobernante evitó condenar el resultado de la consulta suiza. El ministro francés de Inmigración e Identidad Nacional, Eric Besson dijo que el referéndum suizo es un debate "de la esfera urbanística". Besson, que hace un mes lanzó un "gran debate sobre la identidad nacional", evitó juzgar el resultado, pues "es la decisión de un Estado soberano", y opinó que Francia "debe favorecer la emergencia de un islam que se integre en los valores de la República".

La única voz discordante fue la del ministro de Exteriores, Bernard Kouchner, que se declaró "un poco escandalizado" por la decisión suiza, pues "si no se pueden construir minaretes quiere decir que se oprime una religión".

La oposición socialista consideró "preocupante" la decisión y advirtió contra la "tentación de convertir al extranjero, al musulmán, en chivo expiatorio de todos los males de la sociedad occidental".

Por su parte, la vicepresidenta del Frente Nacional (extrema derecha), Marine Le Pen, se congratuló del resultado del referéndum que, según ella, muestra el reclamo del electorado "a las elites de que dejen de negar las aspiraciones y temores de los pueblos europeos". La hija del líder ultraderechista Jean Marie Le Pen aprovechó para pedir la celebración de un "referéndum" similar en Francia.

El rector de la Gran Mezquita de París, Dalil Boubakeur, opinó que el referéndum suizo refleja "el estado en Europa de la tolerancia".

En Alemania, un responsable del partido de Merkel, Wolfgang Bosbash, dijo que la victoria de quienes rechazan los minaretes "debe ser tomada en serio".

Indonesia, mayor país musulmán del mundo, denunció el "odio" y la "intolerancia" en Suiza y el mufti de Egipto, Ali Gomaa, calificó el resultado de "insulto" a los musulmanes del mundo.

La prensa suiza deploró "un voto inspirado por el miedo, los fantasmas y la ignorancia" y advirtió sobre el "daño" que ese referéndum puede provocar en la imagen internacional del país. "Venganza, boicot, represalia... Esta afrenta al islam podría costar cara", advirtió La Tribune de Ginebra.

Por su parte, expertos de la ONU examinarán si el veto suizo es compatible con el derecho internacional, informó ayer un portavoz del Alto Comisionado para los Derechos Humanos en Ginebra.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios