China permite la entrada al Tíbet de un reducido grupo de periodistas extranjeros

  • En el primer grupo de medios elegidos no hay periodistas de España ni de Latinoamérica, confirmó el Ministerio de Asuntos Exteriores chino

Un reducido grupo de periodistas extranjeros ha sido autorizado a viajar el miércoles a Lhasa tras los recientes disturbios ocurridos en la capital tibetana, anunció un portavoz del Ministerio chino de Asuntos Exteriores.

Qin Gang dijo que se han preparado una serie de entrevistas con los afectados, así como visitas a los lugares destruidos por los manifestantes "para que la prensa extranjera pueda conocer la realidad de la situación en el Tíbet".

Sobre los periodistas extranjeros expulsados de las zonas de las protestas en días pasados, el portavoz dijo que fueron apartados del lugar "para salvaguardar su seguridad".

Ante las quejas de algunos medios de comunicación por no ser incluidos en el grupo autorizado a viajar a Lhasa, Quin señaló que para escoger a los reporteros se siguieron principios de "equidad" y prometió más "expediciones" en las próximas semanas.

En el primer grupo de medios elegidos no hay periodistas de España ni de Latinoamérica, confirmó a Efe el Ministerio de Asuntos Exteriores chino.

China no permite desde hace años que periodistas extranjeros trabajen en Lhasa y sólo establece uno o dos viajes al año para reporteros con visitas programadas por el Gobierno comunista de la región autónoma tibetana.

El año pasado, China lanzó una nueva regulación para que la prensa extranjera tuviera más facilidades de trabajar fuera de ciudades como Pekín o Shanghai, pero mantuvo su veto al Tíbet.

Todavía no está claro si periodistas foráneos podrán ir a la meseta tibetana para cubrir el relevo de la antorcha olímpica y la llegada del fuego sagrado al Everest.

Los desórdenes de Lhasa, que se extendieron a otras provincias chinas con población tibetana, comenzaron tras las protestas pacíficas iniciadas por los monjes tibetanos el 10 de marzo para conmemorar el 49 aniversario de la rebelión fallida encabezada por el Dalai Lama contra el Gobierno chino.

La versión oficial china sólo reconoce la muerte de 19 "civiles inocentes", víctimas de los incendios de los rebeldes, a los que hay que añadir un policía fallecido el lunes en la localidad de Garze, donde un grupo de independentistas atacó una comisaría.

Sin embargo, grupos tibetanos en el exiliohablan ya de 140 muertos, muchos de ellos por disparos de la policía china contra los manifestantes, y han organizado protestas en todo el mundo contra lo que consideran una dura represión del Gobierno chino a la población del Tíbet.

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