Aparece el cadáver del arzobispo cristiano secuestrado en Iraq

  • El cuerpo del clérigo caldeo raptado hace dos semanas fue encontrado al norte de Bagdad con varios disparos

El asesinato del arzobispo católico caldeo de Mosul, secuestrado hace dos semanas, vuelve a poner de relieve la difícil situación en la que vive la menguante comunidad cristiana de Iraq.

Ayer a 400 kilómetros al norte de Bagdad apareció el cadáver del Arzobispo caldeo, Boulos Faray Raho, con varios disparos en el cuerpo, según fuentes policiales.

El hallazgo del cadáver de Raho se produjo después de que unos desconocidos telefonearan el miércoles a la sede de la Iglesia Caldea para comunicar que "el arzobispo secuestrado estaba muerto y enterrado en un lugar del oeste de la ciudad", según informaron fuentes policiales.

"Una fuerza conjunta de la policía y del ejército, formada de inmediato, se dirigió al lugar y comenzó su búsqueda hasta que lo encontró, muerto y enterrado", dijeron estas fuentes.

El cuerpo de Raho fue trasladado al depósito de cadáveres central de la provincia de Nínive, donde se le practicó una autopsia, aunque las fuentes médicas no dieron más explicaciones.

La Policía iraquí aseguró que el cadáver del arzobispo presentaba varios impactos de bala.

Desde la Ciudad del Vaticano, el Papa Benedicto XVI expresó su "profunda" pena por la muerte del arzobispo, que fue secuestrado el pasado 29 de febrero en el barrio de Al Nur en un asalto que costó la vida al conductor del vehículo en que viajaba y a sus dos guardaespaldas.

El Pontífice consideró que la muerte del arzobispo es un acto de "violencia inhumana" y que "ofende a la convivencia fraterna del pueblo iraquí".

Durante la jornada de ayer se vivieron más momentos de violencia, al menos quince personas murieron y 65 resultaron heridas por la explosión de un coche bomba en el centro de Bagdad, según fuentes policiales iraquíes.

El vehículo estaba aparcado enfrente del centro comercial Jayam, en el área de Bab al Sharqui, y su explosión causó daños materiales en las cercanías del lugar.

Además, unos hombres armados asesináron también ayer en la capital al periodista iraquí Qasem al Iqabi, reportero del periódico Al Muatim, a quien dispararon desde un coche, según la Policía.

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