América Latina condena la política migratoria de la Unión Europea

  • La Cumbre del Mercosur, que reunirá a siete presidentes latinoamericanos, se abrirá con una crítica a la normativa de retorno aprobada por la UE

 América Latina está dispuesta a plantarle cara a la Unión Europea por el endurecimiento de su política migratoria, y empezará hoy mismo con una declaración de condena que aprobará la XXXV Cumbre del Mercosur, que reúne a siete presidentes en la ciudad argentina de Tucumán.

Desde el venezolano Hugo Chávez hasta el uruguayo Tabaré Vázquez pasando por la chilena Michelle Bachelet, los mandatarios suramericanos han reaccionado con duras críticas a la normativa de retorno aprobada por el Parlamento Europeo.

El tema centrará hoy buena parte del debate del pleno de la Cumbre, a la que asisten los presidentes de los cuatro estados miembros del Mercosur, Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, de Venezuela, como país en proceso de adhesión, y de Bolivia y Chile como estados asociados.

"Vamos a levantar una voz común de latinoamericanos» contra la nueva directiva migratoria de la Unión Europea, advirtió el lunes la presidenta chilena a su llegada a Tucumán para participar en la cita de jefes de Estado del bloque regional.

La norma europea, aprobada el pasado 18 de junio, entrará en vigor a partir de 2010 y prevé que los inmigrantes en situación irregular puedan ser retenidos e internados en centros especiales durante un periodo máximo de 18 meses mientras se tramita su expulsión de Europa, a donde no podrán regresar en cinco años.

El endurecimiento de la política migratoria europea es especialmente sensible para América Latina, no sólo porque latinoamericanos son gran parte de los ocho millones de inmigrantes irregulares que residen en la UE, sino por los lazos culturales e históricos que unen a muchos países de la región con el Viejo Continente.

"Muchos de nosotros somos descendientes de emigrantes que llegaron de España, Italia, Francia, y aquí se les recibió con los brazos abiertos, creo que es muy ingrato olvidarse de esa situación y tomar medidas como las que se han tomado», denunció anoche el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez.

"Nosotros creemos que hay que respetar los derechos humanos, los derechos de los emigrantes, nadie emigra por placer, lo hace por necesidad», insistió.

Más duro fue el líder venezolano, Hugo Chávez, que pidió a Europa que «reflexione» y retire esa «ignominia».

"La ley de retorno es una ley que viola el honor, la majestad de los pueblos. Ojalá los líderes europeos reflexionen y echen atrás esa ignominia», afirmó el venezolano, quien tras la aprobación de la directiva europea llegó a sugerir la posibilidad de recortar el suministro de crudo a Europa.

En vísperas de la Cumbre, el Parlamento del Mercosur (Parlasur), aprobó una dura condena a la directiva europea y la calificó de «racista, xenófoba y criminal», y pidió a los presidentes del bloque que condenen también la directiva en su reunión presidencial.

A juicio del presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur, Carlos Álvarez, la nueva política migratoria europea «es abiertamente violatoria de los derechos humanos» y el llamado Viejo Continente debería tener «memoria de épocas pasadas», cuando millones de europeos fueron integrados en Suramérica.

Nada ha trascendido hasta ahora en Tucumán del contenido de la declaración de condena que aprobarán los presidentes, pero «el tema les tiene muy molestos», reconoció una fuente diplomática.

Aunque el tono de la declaración podría ser «duro», según las mismas fuentes, no es previsible que pase de un reclamo diplomático a las autoridades comunitarias.

No obstante, no faltan voces que han pedido medidas más duras, como las de Chávez y los presidente de Ecuador, Rafael Correa, -ausente de la cita de Tucumán-, y Bolivia, Evo Morales, quien se planteó hacer una campaña internacional de denuncia que incluyera a África, el otro continente más gravemente afectado por el nuevo rumbo de la política europea.

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