La carrera accidentada de un final compartido

  • Cádiz fue la sede del rodaje del 22 al 29 de noviembre, para rodar en pleno centro comercial un insólito encierro que deparó un gran susto

Los letristas del Carnaval de Cádiz tienen material de sobra este año para parodiar lo que dio de sí el rodaje de la Knight & Day en la ciudad trimilenaria. La escapada de siete toros por el centro comercial gaditano la mañana del 22 de noviembre, primer día del ensayo general del encierro, es ya una imagen que pasará a la historia cinematográfica local.

Tras el incidente que terminó con siete novillos mansos (pero bastante avispados) en la playa de la Caleta dejando tras de sí dos heridas leves y un susto monumental para los vecinos que en ese momento disfrutaban de la mañana de domingo, el Ayuntamiento suspendió inmediantamente el rodaje hasta que la productora garantizó la seguridad. Una vez resuelto el asunto, la grabación continuó durante la semana con el ensayo y grabación de escenas con los dobles de los protagonistas.

Pero, aun quedaban más sorpresas en la capital gaditana. El último sábado de trabajo, el 28, la ciudad recibió la visita de Tom Cruise y Cameron Diaz, que habían llegado a Sevilla el día anterior. La impresión se redobló al conocer que participarían en una de las escenas más complicadas de la película: la de la persecución en moto en el momento en que el protagonista se cuela en medio de un encierro, con poca tradición en estas tierras. Toros, coches, guardas y pastores, corredores profesionales y extras ataviados de mozos a la pamplonica y dos de las estrellas mejor pagadas del cine se mezclaron en una escena que tiene su continuación, gracias a los técnicos de montaje de la Fox, por las angostas calles del centro de Sevilla, como la grabada ayer por la Muralla de la Macarena.

Pero éste no ha sido el único incidente que ha vivido el rodaje de Knight & Day, ya que justo antes de llegar a la capital andaluza, dos fotógrafos de Salzburgo sufrieron lesiones oculares al intentar fotografiar a Cameron Diaz, custodiada en ese momento por unos guardaespaldas que no dudaron en usar rayos láser para evitar la toma de fotos. Un precedente que sirvió de advertencia para los paparazzi sevillanos.

Por cierto que las anécdotas austríacas llegaron a su cúspide cuando un vecino de la localidad encontró en una papelera el guión de la película con anotaciones del director e incluso con los detalles del final. De todas maneras, a la luz de las imágenes grabadas ayer con corredores y cabezudos el final de esta película todavía está dando mucho que hablar.

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