La ciudad contra el delito De vueltas con el belén de Arena(s)Calendario para el macroproyecto de Isla Chica

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Vamos a invertir hoy la tendencia y el sintagma, que la pre-Navidad es época de enmiendas (y no sólo presupuestarias): mucho más se habla en el contexto nacional de las corruptelas del urbanismo que del urbanismo en sí contra el delito; pero lo cierto es que, en las grandes capitales -de corte más europeo-, este último concepto de la arquitectura toma peso en las políticas de planeamiento y equipamiento. La inseguridad no deja de encabezar el ranking de la preocupación del común, en paralelo a otros greatest hits, como el empleo y la vivienda.

Esta corriente urbanística prioriza la gestión de los espacios públicos con el objeto de reducir la alarma, promover el civismo y prevenir la criminalidad. La clave: una ciudad diáfana, sin pantallas que oculten el delito en la vía pública, sin trabas a la intervención policial y con cauces para la convivencia positiva.

El urbanismo es el envase de una ciudad en la que tienen cabida todas las energías. Con sus conflictos. Nunca determinante, pero sí agravante de la tendencia de sus numerosos inquilinos.

Tenemos en Huelva algunos ejemplos; con la ocasión idónea de la revisión del Plan General para plantear estas nociones en los nuevos residenciales, y abrir espacios más diáfanos en los núcleos consolidados, con planes especiales de reforma interior (PERI). Hace un par de años, la Delegación de Obras Públicas tuvo que derribar los muros que flanqueaban las VPO de Marismas del Odiel, para eliminar una de las cortinas del tráfico de droga.

Más ejemplos: argumento recurrente del PP en el Ayuntamiento ha sido que el diseño del Parque Alonso Sánchez -heredado de los socialistas- crea inseguridad, por su estructura opaca.

Otro caso, más preocupante, se puso sobre la mesa la semana pasada en las II Jornadas de Participación y Prospectiva del Plan Integral del Distrito V, que se celebraron en la barriada de El Torrejón. Allí, una orientadora sociolaboral de Valdocco hizo hincapié en el concepto metafórico de esquina que se maneja en esta zona periférica de la ciudad; puntos de encuentro consuetudinarios, consolidados durante varias generaciones para la práctica de actividades delictivas. Las jornadas, que se saldaron con la petición de una comisaría de distrito, dejaron muy clara la prioridad de la seguridad ciudadana. La rehabilitación que tiene en cartera la Junta de Andalucía para la barriada pretende abundar en esa vertiente "diáfana" del espacio público.

Y vamos al subconcepto del vandalismo, ya que en ese foro también quedó patente que no sólo siguen en la zona los robos, el narcotráfico y los rallies, sino que no queda títere con cabeza cuando se trata de respetar el mobiliario urbano, y las bandas juveniles se dedican últimamente a quemar los bancos para hacer hogueras en plena calle. El Ayuntamiento de Lepe ha tomado la delantera, y ya ha contratado suministro de "equipamiento anti-vandalismo" para las dotaciones deportivas.

Es caro, pero sólo a corto plazo.

Vuelve esta semana el presidente del PP-A, Javier Arenas, a hacer otra escala en la campaña de las autonómicas, que no hay tregua en estas Navidades; y ya están montando en el patio del Ayuntamiento el belén. Será tan espectacular como el del año pasado, dicen. Dentro de una semana se inaugura.

Lo que ven es sólo una parte de la futura urbanización de Isla Chica, el "segundo centro de la ciudad" que se quiere levantar sobre los terrenos del Estadio Colombino. El alcalde presentó el viernes un atractivo diseño, con muchas sorpresas y un calendario bajo el brazo: las obras comenzarán a finales del primer semestre de 2008 y durarán 18 meses. La apuesta revelación: el Jardín Marisma.

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