Porque tú lo vales

  • La Asociación Española Contra el Cáncer de Huelva celebra en su sede un taller de automaquillajel Mucho por vivir La AECC propone una serie de talleres con el fin de ayudar a las mujeres que han padecido cáncer de mama vuelvan a tener una vida normalizada.

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Aunque la mayoría de las veces los talleres de automaquillaje se toman a la ligera, alguna que otra vez, éstos esconden, bajo su mascarilla, una idiosincrasia cargada de autoestima y vitalidad. No es lo mismo perfilar unas cejas, que dibujarlas porque éstas no existen; no es lo mismo pintar unos ojos con pestañas que sin ellas; no es lo mismo resaltar los rasgos de un rostro, que esconder los efectos que en él produce la quimioterapia... Porque no es lo mismo, y porque queda mucho por vivir, la Asociación Española Contra el Cáncer de Huelva celebró, en la mañana de ayer, un taller de automaquillaje en su sede capitalina. Dentro de las actividades de Prevención primaria que realiza esta asociación durante todo el año, hay una en particular que está destinada a aquellas mujeres que han padecido un cáncer de mama. Bajo el lema 'Mucho X Vivir' , una de estas actividades consiste en ayudar a estas mujeres mastectomizadas a que vuelvan a tener una vida normalizada. Para conseguir tal fin, se llevan a cabo una serie de talleres que giran alrededor de la Prevención del linfedema. Estos talleres van desde la realización de ejercicios para prevenir la aparición del mismo, hasta terapia psicológica o de voluntariado testimonial, o incluso el taller de automaquillaje que hoy protagoniza esta sección.

Mientras Paqui, la monitora de estética de la Peluquería Chela, colocaba sobre la mesa los artículos de maquillaje, proporcionado por la firma Esteé Lauder, las participantes de este taller hablaban de sus cosas.

Algunas indicaban donde compraron su última peluca; otras la peluquería donde se la lavan y peinan. También recordaron las últimas actividades realizadas, y lo bien que se lo pasaron en ellas.

"Aquí no paramos. A parte de las actividades que organiza la asociación, intentamos también quedar fuera de ella, o bien para comer o para tomar un café, ir al cine... Nos viene muy bien, porque siempre crees que lo que tú has pasado es lo peor, y cuando escuchas las experiencias que han sufrido otras compañeras con el cáncer... No es que te consuele, pero te motivas para darte ánimos a tí misma y compartir u contagiar ese ánimo a esas personas", explica, Pepi, una mujer de 54 años, mastectomizada de las dos mamas. "Nunca me ha importado el aspecto físico. Nunca me he puesto peluca, pero reconozco, que si te arreglas un poco y maquillas, sales con otro ánimo a la calle.

Animo que no le falta a Bella, una onubense de 55 años, a quien le detectaron un cáncer de mama en estadio 4 y le pronosticaron 3 meses de vida. Tras ser intervenida, esa esperanza de vida le va ganando terreno a ese pronóstico. "Ya llevo 16 meses desde entonces, y lo que me queda... y ahora con más ganas, una vez sepa sacarle partido a mi belleza natural", dice entre bromas esta mujer para quien este taller cumple una función muy importante. "Date cuenta que la quimioterapia te deja sin cejas, sin pestañas, sin pelos en la cabeza, pero en cambio te infla la cara, te salen bellos en ella... en fin te cambia tu aspecto, y únicamente el maquillaje, echado con una buena dosis de ganas de vivir y, sobre todo, con mucho sentido del humor, te devuelve esa imagen con la que te sientes a gusto", destaca Bella que no quiere terminar sus comentarios sin mencionar el milagro que ha hecho con ella la ya fallecida hermanita de la Cruz, Madre María de la Purísima de la Cruz, "a ella encomendé mi fe y aún no me ha defraudado".

Quien quizás sienta que la vida le ha defraudado es Nazaret, una joven de 29 años, quien aún no se cree que el cáncer haya llamado a su puerta. Recién mastectomizada, la psicóloga de la AECC, le ha recomendado participar en todas las actividades posibles, "para que levante el ánimo y mi autoestima que las tengo por el suelo... pero tan sólo con ver a mis compañeras, hablar con ellas, ver sus ganas de luchar por la vida... tan sólo con estar a su lado, me ayuda a ver desde otra perspectiva esta situación por la que estoy atravesando".

En este pozo se encontraba hace cuatro años María Antonia. Hoy en día ve la vida con otros ojos. "Tras el cáncer digestivo que me detectaron, creí morir. Pero con la ayuda de mi familia y de esta asociación, poquito a poco he vuelto a cogerle el gusto a la vida. Es más, le saco más partido que antes. Incluso he reciclado mi pasión por los pinceles. Ahora imparto un taller de pintura en esta sede, abierto a todas las personas que acuden a ella". La monitora se dispone a iniciar este taller. Las mañas y trucos, para conseguir maquillar el paso del cáncer por sus vidas, es cosa de ellas.

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