En la trastienda de NilefosCrisis del trabajo industrialMás de un mes sin Mari Luz

  • Más allá del debate industrial, doscientas personas piden el apoyo ciudadano para mantener sus empleos l Se espera que la próxima semana se despejen algunas incógnitas sobre el cierre

IMPOTENCIA, rabia y angustia. Esos son los sentimientos por los que han ido pasando los trabajadores de Nilefos desde que el lunes, poco después de entrar en su puesto de trabajo, supiesen que ese puesto ya no existe. O al menos, esa es la intención de la empresa, cerrar el negocio aunque no haya pasado ni un año desde su compra y aunque hasta el pasado 28 de diciembre (como si fuese una inocentada de mal gusto) estuviese contratando a personal.

Detrás de ese anuncio, de relevancia empresarial y también política por la cercanía de las elecciones, hay doscientos nombres. Los de los 200 trabajadores que pueden irse a la calle, como Ana María Flores, una de las limpiadoras que llegan subcontratadas pero cuyo puesto de trabajo depende del mantenimiento de la empresa. O el de Tomás García, operador de planta que después de quince años en la empresa se ve en el paro "sin esperarlo en absoluto" y sabiendo que "para nosotros es muy difícil recolocarse". O el de Elia García, esposa y madre de trabajadores de Nilefos, "mi hijo con 32 años y una hipoteca, y mi marido que se ha dejado aquí la vida y ahora se tendrá que conformar con lo que le quede". Los trabajadores piden el apoyo ciudadano y aseguran que la pérdida del empleo industrial afecta a todos: "No se pueden perder 500 empleos (con indirectos e inducidos) tal y como está la economía", recuerda otra esposa de afectado, Aurora Aranda. La mayoría de ellos con familia y con un único sueldo que entra en casa, el que proviene de Nilefos, antes Rhodia y Rhône Poulenc.

Ellos dan cara al paro, el fenómeno que suma y sigue cada día con nuevos desempleados de todos los sectores de actividad en la provincia. Los nombres y apellidos de la crisis iniciada el lunes por sorpresa, con la presentación por parte de la empresa química de un expediente de extinción de contratos para toda la plantilla. Sorpresa para los trabajadores, para las administraciones y también para los empresarios, por las formas y porque hacía sólo unos meses Nilefos aseguraba estar dispuesta a invertir para mejorar la fábrica. En el aire dos sospechas: la de los trabajadores, que miran de reojo a la operación de venta culminada en marzo del pasado año; y otra, la que apunta al desconocimiento por parte de la empresa de la forma de actuar en España en la presentación del expediente.

Habrá que esperar unos días para conocer la postura de los propietarios de la empresa y saber si finalmente siguen adelante con el expediente. Pero mientras tanto, el debate industrial se ha reavivado en la ciudad y en huelvainformacion.es, entre aquellos que abogan por la desaparición de la industria y los que advierten sobre los efectos económicos que este cambio tendría. Un debate abierto en plena precampaña electoral (ya ocurrió en 2004 con el caso Endesa) que tendrá un nuevo capítulo en la manifestación del próximo 19 de febrero. Mientras, los trabajadores de Nilefos esperan.

Los trabajadores de Nilefos conocieron el lunes la intención de cerrar de la empresa y han venido reivindicando el mantenimiento de la actividad durante toda la semana. Esperan que la próxima sea clave para decidir el futuro no sólo de una industria, sino de las 200 familias que viven de ella.

Cinco semanas después de su desaparición, aún no hay pistas que lleven al paradero de Mari Luz Cortés, la niña desaparecida el pasado 13 de enero de El Torrejón. Con una manifestación en Sevilla y otra en Huelva su familia reclamaba la pasada semana que el caso no se olvide.

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