La tercera generación hostelera

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Regenta un establecimiento que es toda una institución en Huelva, Casa Miguel, el bar del mercado del Carmen, un local histórico de la capital onubense. Miguel Rodríguez es la tercera generación. La primera concesionaria fue su abuela paterna, Manuela, allá por el siglo XIX. En 1916 entró su padre. Por aquel entonces, el bar estaba en un puesto dentro del mercado, desde hace treinta años se encuentra en su actual ubicación, en el exterior de la plaza de abasto, y dentro de unos meses se trasladará al nuevo mercado.

Desde pequeño ha estado vinculado a la hostelería. Su padre estuvo al frente del bar hasta los 88 años, que se jubiló. Aún así seguía yendo. Miguel Rodríguez entró a trabajar en el negocio familiar en 1966. En junio hace cuarenta y dos años. Explica que empezó con catorce años. Al principio no le atraía el mundo de la hostelería, "era muy difícil, me tenía que levantar a las cuatro de la mañana y terminaba de trabajar a las cuatro de la tarde". Fue a los diecisiete años cuando se decidió a continuar con la tradición familiar.

Señala que la clave del éxito está en "la constancia", en "tener agrado y humor, en ser tu mismo", además de en la calidad del producto y los buenos precios. En este sentido destaca que "es difícil mantenerse". Al principio era un bar "de café y cervecita", y con la tercera generación se ha convertido "en un sitio donde se puede comer informalmente y con productos de calidad". En esto ha tenido mucho que ver la mujer de Miguel Rodríguez, "tiene unas manos especiales con la cocina, con ella se le dio otro toque al bar". Comenta que "la buena cocina es importante".

Por otra parte, resalta que "he pasado ratos buenísimos aquí y otros menos buenos". Asimismo, "he tenido la oportunidad de conocer a mucha gente, es lo más bonito de este negocio, te hace rico en humanidad y conocimiento de las personas". Recuerda que su padre le dijo: "llegarás a conocer a la persona una vez que pise el umbral del bar", y con el tiempo lo ha podido comprobar.

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