La tensión comenzó en Cuenca

  • Varias decenas de personas se concentraron ante la Comisaría para pedir "Justicia"

Los altercados que se vivieron ayer a las puertas del Palacio de Justicia tuvieron un primer episodio en Cuenca. Pero de muy distinto calibre: en tono absolutamente pacífico pero no falto de tensión. Mientras Santiago del Valle, su mujer, Isabel, y su hermana Rosa prestaban declaración en las dependencias policiales de Cuenca, donde los presuntos autores de la muerte de la niña fueron detenidos (se habían trasladado hace semanas al pequeño pueblo de Pajaroncillo), medio centenar de personas de etnia gitana se concentraban a las puertas de la Comisaría de Policía.

Los concentrados llevaban pancartas en las que se leía: "No pedimos venganza, queremos justicia. Esto no se puede repetir", "Confiamos en Dios y su justicia caerá" o "Familia de Mari Luz, estamos con vosotros. Iglesia Evangélica".

La concentración, en la que se escucharon igualmente gritos de "asesino" y "queremos justicia", transcurrió sin incidentes, aunque la calle se tuvo que cortar al tráfico desde que se supo de los tres inculpados. Entre los concentrados se encontraba el pastor de la Iglesia Evangélica de Filadelfia en Cuenca, José Luis Jiménez.

Ayer, el detenido salió de las dependencias policiales sobre las 09.00 horas en un coche oficial de la Policía, esposado y tapándose la cara. En un segundo vehículo viajaba su hermana, también detenida el pasado martes.

Después de ocho horas de viaje, los presuntos responsables de la desaparición y muerte de la pequeña llegaban al Palacio de Justicia onubense y se desataba la rabia y el dolor, ante una multitud que llevaba unas horas esperando.

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