El teatro irrumpe en las calles

  • Actores y actrices recorren el centro de la capital onubense representando la función 'Clan Zapping'l sesión teatral La compañía La Strada lleva a la calle la historia de una banda de ladrones para conmemorar el Día Mundial del Teatro.

La vida es puro teatro. Realidad y ficción compartieron ayer un mismo escenario: las calles del centro de la capital onubense. A las siete de la tarde comenzó la función a las puertas de la iglesia Concepción. Se conmemoraba el Día Mundial del Teatro. Los protagonistas: los actores de la compañía La Strada, cinco hombres y dos mujeres, que recorrieron las calles principales del casco antiguo interpretando la obra 'Clan Zapping'.

Un pasacalles teatral para acercar el arte de la interpretación al ciudadano, ya que tal y como recoge el mensaje del Instituto Internacional del Teatro, la supervivencia del teatro depende de su capacidad para reinventarse integrando las nuevas herramientas y lenguajes.

Una voz en off presentó uno a uno a los personajes, los integrantes del 'Clan Zapping', y alertó a los transeúntes que "el tiempo de los buenos ha quedado atrás, es el momento de los malos". Tras un precalentamiento a ritmo de tango, los miembros de la banda, cuatro hombres y una mujer subidos en altos zancos, avanzaron, con gran agilidad, por las calles del centro de Huelva dirigidos por su jefe, 'el que manda', que iba montado en un 'tuneado tractor', con la música a tope. Los acompañaba una mujer vestida de negro, que intimidaba con la mirada.

Los miembros de la banda, 'amigos de la ajeno' (los actores interpretaron a expertos ladrones), fueron entrando en los establecimientos que encontraron a su paso, sorprendiendo a comerciantes y a su clientela, y 'llevándose prestado' chaquetas, pañuelos, gafas de sol, bolsos, maletas... de las personas que encontraban en su camino, personas que tenían que recorrer unos metros tras ellos para recuperar sus pertenencias.

Asimismo, los 'ladrones' no dejaron pasar la oportunidad de hacer paradas en el camino, a la altura de los bares, para tomar un refrigerio. Fue una obra interactiva, donde los ciudadanos fueron participantes indirectos e involuntarios. Estos se vieron envueltos en uno de los episodios del 'Clan Zapping'.

El desconcierto se adueñó de las calles del centro al paso de estos 'cacos' de altura. Había público que le seguía los pasos para presenciar sus 'golpes', mientras que otros huían para no ser víctimas de sus 'largas manos', aunque todos los que estuvieron en el punto de mira de la banda cayeron en sus redes, sus integrantes con dos zancadas alcanzaban cualquier objetivo.

En más de una ocasión se repitió la escena de chicas jóvenes corriendo para evitar que los zancudos le 'arrebataran' durante unos instantes el bolso o el móvil. También escapaban los niños cuando veían aproximarse a los actores, muy metidos en su papel. De hecho, la mayoría de los espectadores prefirieron ver la actuación en la distancia. Muchas personas salieron a los balcones para presenciar la obra, las tretas de esta astuta y peculiar banda de ladrones, que llamó la atención de los ciudadanos onubenses.

Por un día el hombre estatua, con disfraz de pistolero, perdió el protagonismo. El teatro se abrió paso en las calles de Huelva y el arte de la interpretación brilló en medio de la rutina de la ciudad.

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