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De Huelva término a la estación de LAS METAS

  • Siglo y medio de vida La estación se inauguró en 1880 y marcó el devenir de la ciudad en tres siglos; compartió nacimiento con la Hermandad del Rocío y acercó a viajeros de grandes proyectos

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El tren llegó a la nueva estación de Las Metas el 25 de abril, aunque el bautizo inaugural se dejó hasta el día 3, con la presencia del señor y la señora ministra, Íñigo de la Serna y Fátima Báñez. Comienza ahora una nueva apertura hacia el futuro y se espera tan fructífera como la vivida en los andenes de la antigua estación. Si esa realidad llega en vía AVE pues mejor, pero que no se enreden y estemos igual años y años, cuando hay que mejorar al menos lo que existe y es urgente.

El problema es que en los brindis del bautizo y la euforia de lo nuevo, no se trajo la tarea hecha del futuro para la que ahora cierra sus puertas, para la que llamaremos la antigua estación, la de Sevilla, porque la otra era la de Zafra, un trazado en la ciudad que se eliminó para la transformación urbanística de las Colonias.

Aquella construcción duró veinte años, desde 1860, cuando el comerciante inglés William Mac Andreu y Forstyth pensó en destinar el solar de la antigua plaza de toros aquí levantada por una estación de tren. No le fue fácil y la idea se la compró Guillermo Sundheim, que en 1875 tenía la concesión de la licencia del ferrocarril; dos años después se produce la venta de la concesión a la MZA (Madrid-Zaragoza-Alicante), que será la que construya la línea, cuyos trabajos dirigieron Jaime Font y Pedro Soto. Concluidas las obras en 1880.

El brindis de la inauguración esta semana debió ir parejo con el anuncio del futuro para el edificio de la estación de la avenida de Italia. El ministro dice que es el Ayuntamiento quien tiene unos pagos pendientes antes de realizar la entrega. Aquí preocupan estas cuestiones, pues todo se alarga, recuerdan al cuartel de Santa Fe ya recuperado y sin proyecto o la vieja cárcel, en permanente reivindicación.

Aquella estación vivió tres siglos distintos en auténtica explosión de tráfico comercial, cosa distinta es que para Madrid esto era Huelva Término y mantuvo arrinconada a la provincia. A pesar de ello, la estación nos abrió al futuro con un edificio que 138 años después no desdice en nada frente al nuevo; abría que contextualizar ambas inauguraciones en sus tiempos respectivos.

La importancia que tiene para la vida de la ciudad y su ubicación reclama su vocación de convertirse ahora en un museo, en un lugar de encuentro para la cultura. Se puede recuperar aquí la idea del Centro de la Cultura Iberoamericana, el Museo del ferrocarril o el José Caballero... Seguro que hay más ideas.

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