Tan solo el 11% de las agresiones a los médicos acaban en una denuncia

  • El tipo de ataque más habitual es el de las amenazas seguido por insultos y finalmente lesiones

  • Los centros de salud son los lugares donde se da mayor número de actos violentos

Tan solo el 11% de las agresiones a los médicos acaban en una denuncia Tan solo el 11% de las agresiones a los médicos acaban en una denuncia

Tan solo el 11% de las agresiones a los médicos acaban en una denuncia

Huelva acumula 34 agresiones a médicos en los últimos ocho años lo que le sitúa en el último lugar de Andalucía. Ocupa el primer lugar Cádiz. Sin embargo se considera que los profesionales sanitarios solo denuncian el 11% de las agresiones físicas o verbales, por lo que los datos solo mostrarían la punta de un iceberg.

Precisamente ayer, el Colegio de Médicos de Huelva en coordinación con la Organización Médica Colegial (OMC) y el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, celebró el Día Nacional contra las Agresiones a Sanitarios. Para el presidente del Colegio onubense, Antonio Aguado, no es un día alegre ya que "se celebra en recuerdo del asesinato en Murcia de la médico Eugenia Martínez, en 2009".

El Día Contra las Agresiones recuerda la muerte de una médico en 2009

Según los datos expuestos ayer a nivel andaluz, el 45% de las agresiones padecidas son amenazas, el 40% insultos y el 15% lesiones. En cuanto a estas últimas, el 48,5% tuvieron naturaleza psíquica y el resto física. Las estadísticas además, echan por tierra una creencia muy extendida: que las Urgencias hospitalarias son el lugar más conflictivo dentro del amplio panorama asistencial. Según el estudio del Colegio de Médicos, el lugar más caliente son las consultas de los centros de salud que acumulan el 42% del total de toda esa violencia verbal o física. Le siguen las plantas hospitalarias, con el 21%, las Urgencias hospitalarias con el 13% y las Urgencias de los dispositivos de Atención Primaria, con 24%. El estudio de los colegios de Médicos es muy valioso ya que supera otros tópicos como aquel que considera que el familiar suele ser el principal agresor del facultativo o de otros profesionales sanitarios, pero no es así. En el 75% de los casos, el acto violento lo protagoniza el propio paciente

La condición de género también tiene su lugar en este triste relato. Se trata además, de una profesión que ya se encuentra muy feminizada. Este proceso se ha acentuado en las últimas décadas. De hecho, las médicos menores de 35 años suponen ya el 75% del total.

Ellas son las que reciben más agresiones, sobre todo las físicas aunque sus compañeros las ganan en verbales y amenazas

Aguado compareció ante los medios de comunicación junto a la vicepresidenta de esta mismo Colegio, Paloma Hergueta; el presidente del Colegio de Enfermería, Gonzalo García y el interlocutor policial territorial sanitario, Lorenzo Julián.

El presidente de los médicos onubenses procedió a la lectura conjunta, con todos sus colegas de España, del manifiesto Ante las agresiones al personal sanitario, tolerancia cero. Aguado incidió en que tras el asesinato de la compañera María Eugenia Martínez, "la OMC puso en marcha un Observatorio contra las Agresiones en el ámbito sanitario, con la intención de aunar esfuerzos que se hacían en cada uno de los colegios de Médicos iniciando un movimiento profesional para sensibilizar a médico, sanitarios, administraciones y ciudadanos sobre este problema".

El manifiesto añade que se trata de un problema de violencia en sí mismo contra el que hay que tener tolerancia cero. Detrás de esta violencia, se encuentra un entramado causal "de gran complejidad que favorece las situaciones de conflicto, en medio del dolor y el sufrimiento de los pacientes".

Para los facultativos hay que apuntar dos logros importantes en los últimos tiempos: la consideración de las agresiones como delito de atentado contra una autoridad pública, desde 2015, y la puesta en marcha del Interlocutor Policial Territorial Sanitario el pasado año. "Aun así -prosigue el manifiesto- son necesarias más medidas de prevención y protección para garantizar el ejercicio seguro de la atención sanitaria".

Tras toda esta argumentación, los colegios de Médicos piden entre otras cosas, que "las agresiones sean consideradas como delito de atentado contra la autoridad tanto en el ámbito público como en el privado; que las amenazas, insultos, intimidaciones y coacciones sean considerados agresión; que se establezcan protocolos de actuación ante las agresiones en centros públicos y privados; que se establezca un Registro Nacional de Agresiones a Sanitarios con datos de las administraciones sanitarias y colegios profesionales para conocer con rigor todos los datos y establecer un mapa de riesgo para una mejor atención. Finalmente, los médicos desean que "la calidad asistencial y la plena confianza en la relación médico-paciente no se vea empañada por un problema de violencia".

Por desgracia, tal y como indica el propio Colegio de Médicos, asistimos a un fenómeno social inédito hace tan solo unas décadas y que permite hacer un estudio que ha de servir para tomar las medidas adecuadas que acaben con lo que los facultativos denominan lacra.

Según los datos facilitados en al acto que tuvo lugar en la propia sede del colegio onubense, 2017 ha sido un año relativamente tranquilo para la provincia ya que el Colegio registró 8 agresiones, lo que supone un descenso notable respecto al año anterior que fue de 13, el peor año desde 2010. Aun así no hay que perder de vista que de 2010 a 2015, los casos registrados estuvieron muy por debajo. Por lo tanto habrá que tener en cuenta si Huelva ha dado un salto cuantitativo que pueda confirmarse en un futuro inmediato.

Respecto a la incidencia acumulada de agresiones a médicos por cada mil colegiados, los datos a nivel andaluz indican que en 2017 fue de 3,12 y en España de 2,05. En otras palabras: algo más de 3 facultativos de cada 1.000 sufrió una agresión. Teniendo en cuenta el género, las mujeres tienen casi un punto más en la incidencia de las agresiones que los varones.

Asimismo, es sumamente interesante conjugar dos variables. Edad y género. De este modo se percibe que la franja de edad más vulnerable es la de 56 a 65 años seguida de 46 a 55 años. En ambos casos, los hombres son los más afectados si bien hay que tener en cuenta que se trata de franjas de edad en las que los varones eran aún mayoría antes de que arrancara el imparable proceso de feminización de la profesión. No pasa lo mismo desde los 45 años para abajo en donde las mujeres son porcentualmente, más víctimas que sus compañeros.

El estudio del Colegio de Médicos no solo incluye los casos acontecidos en la Sanidad pública sino también en la privada si bien hay que tener en cuenta, como recordó Hergueta, el abrumador peso de la pública que engloba el 93% de las agresiones en comparación al 7% registradas en la privada. Pese a ello, hay mayor porcentaje de actos violentos en el sistema público pues éste engloba el 70% de total de los actos médicos.

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