La ruta del Patrimonio para la Humanidad

Este artículo realizado a petición de Huelva Información trata de ser una aportación, desde el ámbito de las ideas, a las jornadas que ha dedicado este periódico a la localidad de Palos de la Frontera. Esta iniciativa del diario provincial coincide en el tiempo con la propuesta efectuada por la Asociación de Estudios Iberoamericanos y Colombinos Rábida al Presidente del Gobierno de España el pasado diez de noviembre para que inicie las gestiones oportunas que posibiliten que los monumentos y lugares de la provincia de Huelva vinculados al Descubrimiento de América sean declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Como le ha expresado nuestra Asociación a José Luis Rodríguez Zapatero, en una solicitud fundamentada y elaborada después de haber llevado a cabo un análisis previo contrastando los datos de carácter técnico-normativo con las informaciones histórico-científicas, los mencionados lugares cumplen con creces, a nuestro juicio, las exigencias mínimas para obtener ese reconocimiento; en concreto, nuestra Candidatura responde a los criterios de selección estipulados por el citado organismo internacional. Si la decisión final adoptada le otorgara ese merecido distintivo, Huelva pasaría a ser una provincia privilegiada, pues -a diferencia de otras muchas zonas de España- contaría entonces con dos espacios de estas características situados a lo largo de la costa occidental de Andalucía, ya que se sumaría al Parque Nacional de Doñana (reconocido actualmente como consecuencia de haber demostrado su belleza natural y un evidente espíritu conservacionista de la flora y de la fauna autóctona). De este modo, Huelva dispondría de una Ruta de Patrimonio para la Humanidad que se sumaría al turismo estacional de sol y playa, y posibilitaría a lo largo de todo el año el aumento significativo de visitantes con intereses culturales y medioambientales -muchos de ellos de alto poder adquisitivo-, que podrían optar por un paquete global que podría iniciar su recorrido en el espacio geográfico situado entre los ríos Tinto y Odiel y finalizar en el término municipal de Almonte y poblaciones de su entorno. De esta manera se ampliaría la permanencia de las estancias de un turismo de calidad que atraídos por la declaración de Patrimonio de la Humanidad tendrían la posibilidad de completar el conocimiento de nuestra provincia realizando visitas a los lugares vinculados al descubrimiento de América y su entorno e, incluso, también a la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, ciudad amurallada de Niebla, Andévalo, localidades del litoral occidental, y demás lugares de reconocidos valores patrimoniales, paisajísticos e históricos. Pero, es evidente que si queremos que los lugares relacionados con el descubrimiento de América sean centros preferentes de atracción de un turismo cultural y medioambiental de calidad precisarían de un proyecto global de potenciación y recuperación de su patrimonio histórico que, además, integrase una reorganización coordinada de todos los monumentos, que posibilitase horarios de apertura enfocados a los intereses de los visitantes y que contasen con guías oficiales permanentes; para ello, como es lógico, sería pertinente, como elemento a tener en cuenta, la elaboración de convenios entre las administraciones públicas y los propietarios de los edificios (organismos locales y provinciales, Diócesis de Huelva y propietarios privados). Si no es así seguiremos encontrándonos, con frecuencia, a avezados turistas nacionales o extranjeros que en su afán de aventura (valga la expresión para no entrar en detalles), recorren las calles de nuestros pueblos colombinos sin rumbo fijo, en bastantes ocasiones por haber tenido la mala suerte -digámoslo así- de encontrar cerrados algunos de sus monumentos emblemáticos.

La propia Unesco ha reconocido públicamente, y así lo expresa en su página web, que la declaración de un bien histórico-cultural como Patrimonio de la Humanidad incide en un mayor flujo de visitantes y que cuando estas visitas se planifican de acuerdo a los principios de un turismo sostenible, producen beneficios para la economía local; esto explicaría las numerosas solicitudes que este organismo internacional recibe por parte de las autoridades de países de los cinco continentes. A ese respecto, en estos tiempos de crisis se acude en el ámbito político, empresarial y en los medios de comunicación al lenguaje de la diversificación; en ese sentido, la provincia de Huelva dispone de una gran oportunidad de conseguir la designación como Patrimonio de la Humanidad que contribuiría a desarrollar uno de sus grandes potenciales, todavía sin explotar, que de manera inmediata posibilitaría un desarrollo de su economía sostenible y la consiguiente generación de empleo (hostelería, gastronomía, guías culturales, empresas de alquiler de vehículos, sectores de servicio, taxis y empresas de transporte, entre otros). Entiendo que es una idea con grandes posibilidades de futuro a corto, medio y largo plazo para los empresarios de la provincia, pero también para los sectores populares que actualmente tienen dificultades para encontrar trabajo con proyección en el tiempo. Esta iniciativa, que ya se la he manifestado oralmente al Alcalde de Palos de la Frontera de manera sintética y a otros líderes políticos provinciales, pienso comunicársela cuando sea posible al Presidente del Patronato de Turismo de Huelva, a la Federación Onubense de Empresarios, a los sindicatos y a todas las administraciones públicas competentes, siempre que estas entidades estimen conveniente sumarse a la propuesta con el espíritu de que desde la Asociación de Estudios Iberoamericanos y Colombinos Rábida podamos colaborar conjuntamente con todos ellos en la proyección histórica e internacional de nuestro entorno.

De todas formas, todo esto sería complicado de conseguir si no se lleva a efecto un proyecto de recuperación del patrimonio histórico que preserve sus señas de identidad y que impida una transformación de su esencia, que podría hacerse durante el periodo que el Estado incluya a los lugares vinculados al Descubrimiento de América en una lista orientativa de candidatos, que de manera preceptiva es previa a la presentación oficial de la Candidatura a la Unesco por parte del Estado; en la mencionada lista habría que estar durante un mínimo de un año, que habitualmente suele ser alguno más ¿Se imaginan ustedes que tengamos que explicarle a los expertos de la Unesco que nos visiten, antes de otorgar su dictamen, que el Puerto de Palos es actualmente una explanada en la que ni siquiera se observan los restos arqueológicos encontrados previamente, porque no nos hemos preocupado durante siglos de dotarle del valor patrimonial que le corresponde y se merece? Ciertamente, los especialistas de este organismo mundial tendrían dudas para creer, a primera vista, que este lugar de donde salieron los palermos y los demás marinos descubridores el 3 de agosto de 1492 se ajusta a la realidad histórica y se preguntarían por la implicación de las administraciones públicas españolas en la defensa de su patrimonio -cuestión fundamental también en la evaluación de los expedientes presentados por los estados-; si eso fuera así podría convertirse en un obstáculo importante para que nuestra Candidatura fuera valorada positivamente, ya que junto a otros criterios tiene que cumplir con la autenticidad en la conservación de los lugares y monumentos evaluados y con un grado de compromiso suficiente de las administraciones españolas con su patrimonio histórico-cultural. Por todo ello, insisto, si deseamos sinceramente que el Puerto de Palos y los lugares de la provincia de Huelva vinculados al descubrimiento de América sean declarados Patrimonio de la Humanidad en los años venideros será indispensable comenzar a elaborar un proyecto histórico-cultural-museográfico de carácter global que ponga en valor a cada uno de ellos sin excepción; si no fuera así difícilmente tendríamos garantía de éxito en nuestras aspiraciones colectivas.

Desde la Asociación de Estudios Iberoamericanos y Colombinos Rábida venimos expresando estas ideas y otras similares; ahora la sociedad onubense y sus autoridades tienen la palabra y la responsabilidad, y a todos nos corresponde actuar si deseamos tener un pronunciamiento positivo de la Unesco realizando el mencionado proyecto de potenciación de los lugares relacionados con el Descubrimiento; como en alguna ocasión he manifestado, es necesario convertirlos en 'Museos en sí mismo' (no transformados en otra cosa diferente y ajena a su esencia) y esto solamente se podrá alcanzar si profundizamos en la preservación de sus valores históricos-culturales. Desde luego, la sociedad de toda la provincia de Huelva y sus representantes políticos están a tiempo de conseguirlo; es una cuestión de voluntad.

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