La rampa ya está puesta

  • El local comercial se convertirá en una capilla abierta durante todo el día, que contará con un retablo de San Sebastián que realiza Alberto Germán Franco

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Cuando llegaba la Cuaresma los niños del barrio siempre esperaban con ansiedad que viniera el camión del almacén municipal con los tablones para montar la rampa de la parroquia de San Sebastián. Serían varias semanas para los juegos en una época lejos de internet, de consolas e incluso para muchos hasta de televisores. No es que esto sea nostalgia, lo cierto es que constituía un tiempo distinto, del que se tenía una antesala para San Sebastián, pero en Semana Santa era mucho mejor, había toda una semana de vacaciones para jugar en la rampa.

Su colocación ha supuesto durante muchos años un anuncio, el primer pregón de las cofradías onubenses a golpe de martillo, de puntillas y maderas. Hablaba de que todo comenzaba. Tiempo para coger puntillas y listones con los que montar más tarde la cruz de mayo.

Ahora, cuando han pasado cincuenta años la rampa se ha montado en un tiempo distinto, en verano con toda la calor y ya casi está terminada a falta de algunos perejiles. Es una nueva rampa, la de los tiempos modernos, la que avisa que la Semana Santa es todo el año, porque los obreros que hoy suben y bajan no volverán a aparecer por aquí, la rampa está puesta y seguirá ahí. Los chavales tendrán todos los días del año para tirarse con sus patines, aunque mejor es no dar ideas.

La necesidad de una completa seguridad deja a un lado los viejos tablones por el hormigón armado. El Ayuntamiento se eximirá de esa 'obligación anual' de colaborar con la parroquia y las hermandades en la colocación de la rampa. La verdad es que si se para a pensar a quién se le ocurrió sacar unos pasos desde aquí arriba, le hubiesen dicho hoy que eran unos locos. Benditos locos que llevaron dos cofradías a este barrio que nacía junto a su parroquia, para que los niños se hicieran hombre junto a ellas. Ahora quedará lejos los miedos y las inseguridades para cuando salgan los pasos. Pero lo más importante es que aquellos primeros vecinos jóvenes que hoy son mayores podrán ahora subir a la iglesia con la misma facilidad que antes lo hacían por las escaleras, que se ha convertido un tramo difícil. El párroco llama a la generosidad de todos para sufragar los gastos. El presupuesto es de 155.000 euros, el Obispado ha colaborado con la aportación de 20.000 euros. Es necesario aún el pequeño esfuerzo de todos para hacer posible el pago de estas obras, así lo pide la parroquia del Patrón de Huelva.

Una nueva etapa comienza en la que todos tienen un cometido y es que la rampa ya está puesta.

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