La presencia del virus del papiloma es imprescindible para el tumor

  • Sin VPH no puede haber cáncer, aunque hay otros factores que favorecen su desarrollo

El cáncer de cuello de útero es una enfermedad caracterizada por una transformación maligna de las células que recubren el cuello del útero. La causa principal es el virus del papiloma humano (VPH). En su ausencia no hay posibilidad de desarrollo. El VPH se relaciona causalmente con el 90% de los cánceres de canal anal y con el 40% de los cánceres de vulva y pene.

El VPH es un virus bastante común y muy fácil de transmitir. Dicha transmisión es casi exclusivamente sexual. Cualquier tipo de actividad sexual que implique contacto íntimo o genital con una persona infectada puede conllevar el contagio. La transmisión puede producirse sin necesidad de que haya coito. El uso del preservativo ofrece protección, pero no absoluta. Las infecciones genitales por el virus son muy frecuentes, sobre todo en adolescentes y adultos jóvenes. De este modo, como consecuencia de la transmisión sexual del VPH, la mayoría de las infecciones se produce entre los 20 y los 30 años de edad. Dado que la media entre el desarrollo de la infección y la aparición del cáncer de cuello de útero es de 15 años, es entre los 40 y los 45 años la edad en la que aparecen mayor número de casos de cáncer.

En lo que respecta a los factores de riesgo, para contraer el VPH se pueden mencionar el tener muchas parejas sexuales, iniciar las relaciones sexuales a una edad precoz y el comportamiento sexual de la pareja masculina. En cuanto a los factores de riesgo de progresión a cáncer es el uso muy prolongado (mínimo de cinco años) de anticonceptivos orales. Si se ha realizado ese consumo largo en el tiempo, las probabilidades de desarrollar un cáncer de cuello de útero son cuatro veces mayores. El tabaco tiene también una incidencia muy negativa en este aspecto, ya que también eleva el riesgo de desarrollo del tumor entre dos y cuatro veces más. Si la mujer es además seropositiva, el VIH actúa como cofactor, lo que a su vez aumenta las posibilidades de desarrollar el tumor.

No existe ningún tratamiento que elimine el virus en sí. Cuando la lesión es precancerosa, solamente la extirpación del tejido anormal puede, en la actualidad, prevenir el desarrollo de células precancerosas o cancerosas que desemboquen en la aparición del cáncer.

En el caso de haber desarrollado el cáncer de cérvix o cuello de útero, el tratamiento pasa por la cirugía, la radioterapia o la quimioterapia, de manera conjunta o por separado, según la fase en la que se encuentre el cáncer. El tratamiento quirúrgico es invasivo y estresante para la paciente, a parte de que puede conllevar su esterilidad. La radioterapia y la quimioterapia pueden causar efectos secundarios duraderos en el tiempo como una pronta menopausia, problemas de vejiga e intestinos, infertilidad y una baja resistencia frente a infecciones.

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