"Le pidieron permiso a Pérez Cubillas para lanzar el Sputnik en los carnavales"

  • El gobernador civil había ido de incógnito a conocer las fiestas aún prohibidas en los cincuenta

Los años cincuenta dieron lugar a numerosas anécdotas de un Carnaval que nadaba en las aguas turbulentas de la dictadura, pero siempre con la simpatía e imaginación, aunque a veces con poca fortuna. Eso es lo que cuenta José Biedma de Enrique Rodríguez 'La currita', que iba disfrazado con unas pesadas redes de pesca y un farol de barco al hombro, cuando se encontró con el jefe de Policía, persona apreciada en el pueblo. En lugar de rehuir el encuentro, Enrique se acercó a él y dándole un fuerte abrazo le dijo: "¡Don Pedro, es usted el hombre más grande del mundo!". A lo que le contestó: "¡Enrique, si no me hubieses dado este abrazo no tenía por qué haberte visto! ¡Ahora no tengo más remedio que meterte en la cárcel!". Y así lo hizo.

Con el tiempo la situación se fue relajando, pero también se dieron situaciones complicadas; en esta época llegó un nuevo jefe de la Policía que desconocía la fiesta isleña. Lo primero que vio fue al 'Patitas' disfrazado de niñera con carrito y muñeco, y ordenó que lo detuvieran; al final el alcalde tuvo que intervenir para que entra por una puerta y saliera por otra.

El gobernador civil Hernán Pérez Cubillas también quiso conocer de incógnito el Carnaval, sin protocolos se metió en todo el jolgorio pasando inadvertido hasta que en plena calle José Antonio paró Claudio Núñez su 'Sputnik', emulaba al primer satélite artificial de la historia lanzado en 1957 por la Unión Soviética. Al reconocerlo le dijo a través de los altavoces que llevaba en su carroza: "¡Señor gobernador, señor gobernador! ¿Me da usted permiso para lanzar el Sputnik? Hernán Pérez Cubillas quedó sorprendido y reaccionó contestándole: "Pídale usted permiso al señor alcalde". Vio a una persona con trípode de fotógrafo, pensó que le habían hecho una foto. En Huelva se preocupó por lo que pensarían del gobernador en los carnavales, mandó buscar al fotógrafo, era uno disfrazado que en lugar de revelador llevaba vino tinto.

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