El padre de Mari Luz pide tiempo para llorar

  • Juan José Cortés señala que las cosas "no se van a quedar así, antes el objetivo de mi vida era encontrar a mi hija, ya la encontré, ahora es encontrar al culpable, y no por venganza, sino por justicia".

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En rueda de prensa en la Asociación de Gitanos Romano Drom de la barriada de El Torrejón, donde reside con su familia, y arropado por familiares y amigos, Juan José ha indicado que quiere tiempo, "lo necesito yo y mi casa, para meditar y llorar en silencio la pérdida de mi hija".

Sin embargo, ha asegurado que, pese a que es él el principal interesado en saber que ocurrió con su hija, no tiene "ninguna prisa, las urgencias eran para encontrar a Mari Luz, ahora no tengo prisa, que la justicia se tome su tiempo, no se precipite y no se den falsas informaciones, pues especular es provocar revuelo, falsas expectativas y cargar el daño que ya tenemos".

En su opinión, lo mejor es "esperar a la conclusión del juez o al resultado de las investigaciones policiales" que, según ha indicado, no se van a complementar con otras privadas, pues "sería absurdo, en la oficial están los mejores profesionales y añadir más no serviría para nada, sé que están trabajando al doscientos por ciento y confío en ellos".

Además, ha pedido la implicación de todos para encontrar a quien lo ha hecho, igual que la hubo cuando quería encontrar a su hija, "lo nuestro ya es un daño irreparable, pero no quiero que se vuelva a repetir, voy a luchar por mi hija, pero también porque los niños en general estén más seguros".

Con respecto a las noticias aparecidas en distintos medios de comunicación sobre que lo sucedido a la niña podría hacer sido un accidente, su padre ha precisado que "es precipitado confirmar o descartar esa posibilidad hasta que no haya un informe oficial".

Tras mostrar su agradecimiento a toda la gente que se ha implicado en la búsqueda de su hija y las muestras de cariño recibidas desde España y países de Europa y América, se ha dirigido a los medios de comunicación pidiéndoles que traten con "exquisitez" cada dato que reciban del caso, al tiempo que ha señalado "yo ya he hablado todo lo que tenía que hablar y lo volveré a hacer cuando todo se haya acabado, ahora pido que el nombre de mi hija y mi familia vuelva al anonimato".

Por último, se ha referido al dolor sentido tras conocer la muerte de su hija, que "no se puede explicar, el alma se te desgarra", y ha precisado que uno de sus grandes temores era enterrar a uno de sus hijos, algo que por desgracia ha tenido que hacer, "pero la vida tiene que continuar, tengo dos hijos más a los que he de cuidar y lograr que sean lo más felices del mundo, y sé que el mejor regalo que puedo hacerles es que se haga justicia con su hermana".

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