Los onubenses disminuyen el consumo de pescado para poder llegar a final de mes

  • Los alimentos que más han subido su precio son de primera necesidad y se siguen comprando en las mismas cantidades · Las bebidas también se resienten

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Hasta diciembre fueron los productos más básicos de la cesta de la compra y ahora también se empiezan a apreciar subidas en los precios de la fruta y del aceite de girasol. La situación ha provocado que en los establecimientos de la capital se haya detectado un importante descenso en el consumo de pescado. Los supermercados que menos lo han notado apuntan a un descenso del 20 por ciento, si bien existen establecimientos en los que las ventas han caído hasta un 50 por ciento.

Dentro de los alimentos, el pescado es el producto más afectado por la situación que se vive en los hogares onubenses. "No se llega a final de mes y el pescado parece que sigue teniendo la etiqueta de un bien de lujo", argumenta María José García, que trabaja en un supermercado de la barriada de El Molino. Los consumidores no son tan rotundos, pero admiten que han "limitado" su gasto en este tipo de alimento a pesar de no encontrarse entre los que más se han encarecido (leche, lácteos, carne y pan), que según coinciden tanto consumidores como vendedores "no se pueden dejar de comprar". De ahí, que en los pedidos de los grandes establecimientos se sigan manteniendo las mismas cantidades de productos lácteos, cereales o huevos. Aunque lo que sí está provocando es el cambio de marcas; es decir, que los onubenses que antes eran fieles a una firma ahora han cambiado esa fidelidad por el precio más asequible. "Ante esta situación en la que realmente se pasan apuros para llegar a final de mes -explica García- las amas de casa apuestan por cocinar platos únicos", de ahí que los segundos platos (pescado y carne) sean los productos que más se están dejando de cocinar y por tanto de comprar, si bien en el caso de la carne ese descenso se cifra en el 10 por ciento, según los responsables de los establecimientos consultados por este periódico.

Junto a ellos, las bebidas destinadas a los adultos, ya que los zumos, más consumidor por los más pequeños, se siguen vendiendo igual. Lo mismo ocurre con pescados que a pesar de ser más caros que otros se presentan como los más idóneos para los niños, por la ausencia de espinas y por la calidad, como las acedías, que actualmente pueden oscilar entre los 12 y los 15 euros el kilo y siguen vendiéndose en cantidad, a pesar de que existen piezas por las que hay que pagar la mitad o incluso una tercera parte, como los jureles.

Los departamentos de fruta de la mayor parte de los establecimientos también lo están notando. Desde diciembre, las naranjas han subido su precio un 89 por ciento, ya que antes de Navidad el kilo costaba 0,90 euros y ahora hay que pagar por el una media de 1,70 euros. "La gente llega y se fija en la fruta que cada día tiene mejor precio y al final, esa es la que compra", explica Gema Romero, que trabaja en uno de los supermercados que la firma 'El Jamón' tiene ubicado en la capital. Aunque existe una excepción con aquéllos productos que se relacionan con la salud, como los kiwis, que a pesar de presentarse como una de las frutas más caras (supera los 4,50 euros) se siguen vendiendo en las mismas cantidades.

A pesar de ello, los onubenses coinciden al asegurar que "es muy difícil llegar a final de mes y no se puede prescindir de ningún alimento porque no se trata de caprichos, que ya se han recortado". Es la opinión de Rafael Guzmán, que coincide con la del resto de onubenses que ayer se encontraban a las puertas de los supermercados. Todos apuntan a que en las verduras también se están aplicando subidas de precios, lo que lleva a más de uno a asegurar que "más nos vale poner un huerto en nuestra casa", aunque tal y como está la situación, tampoco resulta fácil poder tener una vivienda en propiedad.

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