La muerte cruza el Atlántico

El culto al más allá, el recuerdo a los familiares y amigos que ya no están, hacerlos permanente entre los vivos, buscar un reguero de tranquilidad alejándose de la realidad que es la muerte, ocupa un espacio importante en nuestra cultura.

Hoy, sin embargo, frente a costumbres que la fueron endulzando como los huesitos de santos de las pastelerías, a esta celebración se le ha ido adhiriendo otras costumbres, como es la fiesta de Halloween, que al igual que otras muchas cosas han venido con toda la fuerza mediática que imprimen los Estados Unidos, en una fiesta que da la oportunidad al disfraz y que aquí para los más jóvenes puede convertirse en un día más de diversión sin estar en Carnaval. Calabazas recortadas que casi llegan a dar la mano con otro 'producto' Made in USA, como es Papa Noel, porque ya en este mes que era para muchos el 'mes de los muertos' en una tristeza que languidecía en los 30 días de noviembre esperando la llamarada de la Navidad, ahora esta fiesta ya se ve reflejada en las estanterías de los supermercados, donde los mantecados compiten con los huesos de santos y en las calles de la ciudad los palos anuncian el alumbrado navideño.

Pero aunque quede reducida la fiesta a un fin de semana, lo cierto es que el movimiento de gente estos días al camposanto es numeroso, se amplían lineas de autobuses y se acondicionan más zona para aparcamientos en los accesos al cementerio.

Aunque noviembre, el 'mes de los muertos', quede reducido a este fin de semana, lo cierto es que hay costumbres que no cambian y, por ejemplo, son muy pocos los días reservados en las iglesias para los casamientos. Son más jornadas para recuerdo de los difuntos, con misas que abren la jornada de los Fieles Difuntos, el día 2, con el tañir seco y fúnebre de las campanas, con misa del obispo de Huelva en la sencilla capilla del cementerio de Nuestra Señora de la Soledad de Huelva.

Este año, además, da el salto del Atlántico la fiesta del Día de Muertos de Oaxaca, reproduciendo en la Casa Colón uno de los altares tal cual hacen en México, dentro de ese acercamiento que en Otoño se hace con Iberoamérica.

En la mayoría de los países existe un día al año en que se tiene un especial recuerdo a los difuntos. En España, la celebración, el día 2 de noviembre, se traduce en la visita a los cementerios, principalmente, con la incorporación en la actualidad de la fiesta Halloween. Los campos santos se llenan de visitantes que acuden para llevar flores a sus seres queridos.

La fiesta de la conmemoración de los Fieles Difuntos se debe a Cluny, se hizo por primera vez en el año 998, por orden del abad Odilón, en todos los monasterios cluniacenses. En el siglo XIII, la fiesta de los difuntos pasó a convertirse en universal. Desde entonces, la costumbre de ir ene esta fecha a visitar y a poner flores en las tumbas se ha perpetuado. El Día de Difuntos se conmemora también en la Iglesia protestante, que ha intentado dar una consagración religiosa a esta costumbre.

Por países, de todas las tradiciones existentes en el mundo, es en México donde se vive el Día de los Difuntos con mayor fuerza folclórica. Porque no es sólo una celebración católica, sino todo un rito que mezcla el calendario católico con la cultura prehispánica.

En Estados Unidos, esta festividad se conoce con el nombre de Halloween. Este rito se inició en Inglaterra e Irlanda durante la Edad Media, tiene su base en la leyenda de 'Jack el farolero', guardián de los espíritus, quien un día fue convertido en calabaza por el diablo. En la actualidad, el festejo anglosajón se basa en la salida a la calle de los niños durante la noche del 31 de octubre, tocando de puerta en puerta. "Truco o regalo' es lo que se escucha decir cuando los vecinos, ya preparados con bolsas y caramelos, les abren las puertas. En Oriente, la fiesta de los muertos también se conmemora. En China, por ejemplo, la fiesta de la 'luz pura'.

En Huelva la fiesta de los difuntos tiene unas características comunes a las de todo el país, aunque hay sus peculiaridades, como es el caso de Isla Cristina, donde en la jornada festiva de Todos los Santos se está imponiendo el comer castañas junto al cementerio de la localidad. Sin olvidar la celebración de fiesta local de Todos los Santos en Niebla.

Los puestos de flores se ven inundados de color como si fuera primavera a las puertas del cementerio de la Soledad, hoy no sólo la flor es la clásica de este tiempo, el crisantemo. Flor para el 'mes de los muertos', como se le decía antaño y ha hecho que a pesar de ser tan hermosa no agrade nada más que para esta ocasión. Un color al que ahora contribuyen también otras flores proveniente de los nuevos invernaderos, una fiesta que por la demanda hace subir el precio de la flor cortada. Pero de semanas antes ya se pueden encontrar en muchas tiendas clásicas, en los todos a cien o ahora los bazares de los chinos, las flores de plásticos para renovar estas en los cementerios.

Las tradiciones en las confiterías se van manteniendo, aunque no llega a un mercado muy amplio. Es la costumbre de llevar a casa u obsequiar huesos de santos y buñuelos de viento. Cada año cuando llegan estas fiestas aparecen estos dulces en los escaparates de las pastelerías y al menos le dan un toque dulce a recuerdos que puedan ser más tristes.

En las tiendas de todo a cien se incrementa por estas fechas la venta de velas que se mantienen encendidas en las casas para recordar la presencia del recuerdo y las oraciones por los fallecidos, lejos quedan las lamparillas o mariposas de aceites en las casas. Luces que muchos acostumbran a poner en sus casas, ante la fotografía de un ser querido desaparecido, o los cuadros de las Benditas Ánimas del Purgatorio. No hace falta para algunos la presencia física de una lápida, más cuando hoy se impone las incineraciones y esparcir las cenizas por lugares Pero todavía hay luces que alumbran ante algunas lápidas en el cementerio, recordando la presencia del fallecido entre los que recorren el camino de cipreces, árboles que ahora se incorporan al paisaje urbano.

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