La lengua azul volvió a causar graves daños

  • La Delegación de Agricultura de la Junta registró un total de 8.000 cabezas muertas

La lengua azul volvió a causar estragos en la provincia de Huelva, aunque no fue la que peor parada salió de Andalucía a causa de esta enfermedad que afecta al sector ganadero. Huelva registró un coeficiente de ganado afectado por debajo de la media andaluza que alcanzó el 2,1%.

La Delegación Provincial de Agricultura y Pesca de la Junta cerró el año contabilizando un total de 8.000 cabezas de ganado muertas a causa de la lengua azul en la provincia de Huelva. Aunque las primeras bajas a causa de esta voraz enfermedad se empezaron a detectar en la comarca del Condado, concretamente en Almonte, a finales del mes de julio, sin embargo, la enfermedad causó más bajas en la comarca del Andévalo, precisamente donde la cabaña es mayor. En total se registraron 25 explotaciones afectadas de Almonte, Lucena, Moguer, Rociana, Beas, Hinojos, San Juan, Trigueros, Niebla, Villarrasa, El Almendro y Calañas. En Huelva prácticamente la totalidad de ganado afectado por la lengua azul fue ovino.

Los ganaderos de la provincia volvieron a sufrir este año la impotencia de comprobar cómo sus ovejas morían día tras día sin que se tomaran medidas inmediatas oportunas como la retirada inmediata del ganado afectado y sin que llegaran la vacunas para combatir la enfermedad, tal y como reclamaron los ganaderos a la Consejería de Agricultura y Pesca. Aunque la realidad fue que la mayor parte del ganado ya había sido vacunado de forma preventiva contra la enfermedad. Las críticas contra la administración no se hicieron esperar y la respuesta desde la Consejería de forma insistente fue la misma que se extremaran las condiciones higiénicas en las explotaciones y se apartaran los animales infectados.

A finales de septiembre, la Junta ya empezó a hablar de cifras concretas sobre las indemnizaciones que recibirían los ganaderos, que finalmente ascendieron a una media de 100 euros por animal muerto y una indemnización de 6 euros por animal para compensar las graves pérdidas del sector. Aunque las resoluciones finales no se resolvieron hasta finales de año y en noviembre empezó a llegar el dinero.

Las vacunas tardaron algo más en gestionarse, hasta mediados de noviembre no empezaron a llegar las primeras 100.000 dosis a la provincia pues se empezó a vacunar por las 'zonas limpias' de la comunidad autónoma. Inmediatamente después llegaría el resto, otras 200.000 más, para vacunar a la cabaña ovina completa.

La gestión de las vacunas encontró una dificultad pues mientras que en años anteriores la enfermedad correspondía al serotipo 4, este año se produjo una mutación y toda la cabaña afectada respondía al serotipo 1, por lo que tardaron en llegar las vacunas.

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