Una lengua con mucha mano

  • La interpretación del Lenguaje de Signos abre un nuevo campo de posibilidades laboralesl formación profesional El IES La Orden es el único centro de la capital y provincia onubense que ofrece el curso de Técnico Superior en Intepretación de la Lengua de Signos

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Una cosa es hablar con las manos, y otra, muy distinta, hacer que éstas hablen, una habilidad nada fácil de conseguir, pero que está al alcance de la mano de todo aquel onubense que quiera labrarse un futuro, convirtiéndose en puente de comunicación entre las personas sordas y las oyentes.

Desde que el pasado 10 de octubre se aprobara en España la ley que dota de carácter oficial el sistema lingüístico que permite la comunicación entre las personas sordas, un mundo lleno de posibilidades se ha abierto para las personas oyentes, paradójicamente. Esta ley permite dar un paso más en la plena incorporación de los sordos a la sociedad, y para que ésta se lleve a cabo, todas las administraciones públicas, bien sean a nivel nacional, regional o municipal, así como todos los organismos oficiales, colegios, institutos, universidades deben contar con un servicio de intérpretes. "Porque los intérpretes son los puentes de comunicación entre las personas que oyen y las que no. Es más, éstos posibilitan el acceso a la información en igualdad de condiciones", apunta Pepa Lorenzo, jefa del departamento de 'Servicios Socioculturales y a la Comunidad', familia profesional que únicamente se imparte en Huelva y su provincia, en el Instituto de Educación Secundaria de la capital.

Desde hace ya 11 años, este centro docente imparte este título de Formación Profesional de Técnico Superior en Interpretación de Lengua de Signos, "fundamentalmente práctico, aunque no se debe olvidar que conlleva una base fuerte de teoría", destaca Lorenzo sobre este ciclo de 2.000 horas de duración, cuya principal función no sólo reside en el conocimiento exhaustivo de la Lengua de Signo española, sino que también en la guía-interpretación de personas sordociegas, así como de otras lenguas de signos de Estado español, y, sobre todo, la Interpretación del Sistema de Signos Internacional (S.S.I.). En relación con esta última, -que intenta aglutinar todas las lenguas de sordos internacionales en una, a modo de esperanto-, dos profesoras del centro se hallan esta semana en Florencia, donde se está celebrando un curso práctico sobre ella.

Para participar en este módulo, de 2 años de duración, es necesario estar en posesión del título de Bachiller, o bien acceder mediante una prueba de acceso, si se tiene cumplido los 20 años de edad. No obstante, aunque todo aquel que cumpla estos requisitos lo puede llevar a cabo, Alicia Culebra, profesora de este ciclo, comenta que tiene que existir en el, o la, intérprete un atisbo de vocación. "Además de hablar bien con las manos, este lenguaje requiere de mucha expresividad, generada tanto por el rostro como por el cuerpo. La expresión corporal tiene bastante que decir en la interpretación de la lengua de signos", advierte.

Asimismo, aprovechando la declaración de lengua oficial en España, los intérpretes también tienen mucho que decir. "Hay que aprovechar esta oportunidad histórica para la comunidad sorda y para los profesionales de la interpretación, ya que da carta de naturaleza a un sistema de comunicación que es imprescindible para cerca de un millón de personas", afirma Pepa Lorenzo

Por otra parte, contrariamente a lo que la gente puede pensar, los intérpretes de lengua de signos española y los guías-intérpretes -el profesional del lenguaje de signos cumple una doble función, la de guía de apoyo para los desplazamientos a las personas que además de sordas son ciegas y la de intérprete para las que no oyen- no solamente son necesarios para las personas sordas, porque las barreras de comunicación afectan también a aquellas personas oyentes que no conocen la lengua de signos pero necesitan establecer una comunicación fluida con una persona sorda.

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