"La lectura no es algo que se pueda imponer a la gente"

  • Antonio Agustín Gómez confía en el poder de las bibliotecas para fomentar la lectura

El director de la Biblioteca Provincial de Huelva, Antonio Agustín Gómez, reflexiona sobre la situación de la lectura en la ciudad. Afirma que "en parte, es función de las bibliotecas conseguir que la gente se aficione a los libros y que cambie esa conciencia que hace de las bibliotecas un lugar de estudio, cuando se trata eminentemente de espacios creados para la lectura y el rescate de libros para leer en casa". Comenta, además, que esta tendencia a la baja de la lectura se corresponde con los cambios culturales y de costumbres que está experimentando la sociedad onubense junto con la del resto del país. "Los medios audiovisuales y las posibilidades que nos ofrecen servicios como internet o los juegos interactivos así como la gran influencia de la televisión hacen que, niños y mayores, "no sólo dejen los libros para sumergirse en ellos, sino que tan acostumbrados e inmersos en estas aplicaciones por encontrarse ya inherentes a nuestra vida, sobre todo a consecuencia de su utilización en el trabajo, un libro no puede competir con el juego y el dinamismo al que los servicios audiovisuales que comento nos están acostumbrando".

Pero no sólo las bibliotecas están siendo testigos de esta tendencia, negativa para la sociedad en su conjunto según los expertos, sino que los libreros onubenses son los máximos perjudicados ya que sus negocios dependen de lo que lea la gente. En los últimos años, las ventas han bajado considerablemente según asegura el presidente de la asociación de libreros de Huelva, Juan Antonio García Villadeamigo. Alarmado, asegura que la mayoría de las librerías de la capital y la provincia se ven obligadas a diversificar sus negocios con la incorporación, por ejemplo, de servicios de papelería. Tres son las librerías que aún operan en la capital, supervivientes en Huelva y en Andalucía, ya que tal y como asegura Villadeamigo, "alrededor del 20% de las librerías de Andalucía han cerrado por falta de ventas". Los betseller hacen las delicias de los libreros, pero asegura que sólo con sus ventas el negocio no se mantiene. Así, el descenso de la lectura perjudica a la sociedad y a la economía de Huelva.

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