Una lección culinaria entre fogones

  • Un grupo de universitarios participa en el taller básico de supervivencia, organizado por el Servicio de Atención a la Comunidad Universitaria y celebrado en el comedor del Campus del Carmenl nociones básicas Los alumnos han recibido nociones teóricas sobre cómo y donde comprar para reducir costos, la distribución de turnos en las comidas con los compañeros, etcétera, y también prácticas.

Inmersos entre libros y apuntes, los más aplicados, y entre ramonas y catas, los menos, los estudiantes apenas sí disponen de tiempo para colarse el delantal y emplearse a fondo en la cocina. Los taper-wear con comida congelada de mamá, tan apreciadísimos entre el colectivo estudiantil, se agotan; los platos de patatas patatas fritas y huevos, los macarrones con atún y tomate, o los bocadillos con cualquier fiambre, tan habituales en las mesas de los universitarios, pueden hastiar a sus comensales; los bolsillos no dan para muchos menús del día...

Al final, todo esto trae como consecuencia que estos jóvenes muestren ciertas carencias a nivel alimenticio. Así lo ha detectado el Servicio de Atención a la Comunidad Universitaria y la Unidad de Salud de este servicio, que para paliar esta situación, ha puesto en marcha un proyecto llamado Taller Básico de Supervivencia Universitaria, en el que también colabora la Delegación de Salud de Huelva. El objetivo, enseñar a los estudiantes a alimentarse de forma sana y equilibrada con el menor coste posible.

El curso, que ha constado de cuatro sesiones repartidas en dos semanas, se ha impartido en el comedor universitario del Campus del Carmen. En él, un total de 16 alumnos, entre ellos, 11 chicas y 5 chicos, han recibido clases teóricas y prácticas. Nociones básicas sobre cómo y dónde comprar para reducir costos, las ventajas del mundo de las conservas, la distribución de turnos en las comidas con los compañeros, etcétera, formaron parte de la teoría. Otras lecciones son la cocina de temporada, cómo comer por un euro, la cocina para uno y la cocina de taper-wear, platos en diez minutos, cocina improvisada, platos fríos, cocina para invitados... Asimismo, los estudiantes han tenido la oportunidad de aprender el arte del reciclaje a la hora de emplear la carne, el pescado o la verdura que sobra.

Asumidos todos estos conceptos, el grupo de participantes se adentró en los fogones del comedor universitario de la Onubense. Allí, ataviados con delantal y gorro, como si de expertos chefs se trataran, los universitarios han aprendido a cocinar de forma sencilla y a organizarse menús saludables para toda la semana y en poco tiempo. Los menús han sido elegidos y adaptados a los alumnos por el personal de este comedor, que está al tanto de las preferencias alimenticias de los estudiantes. La coordinadora de los cursos ha sido Gema Paramio Pérez, psicóloga y responsable de la Unidad de Salud de la Universidad y profesora de la Onubense.

Los estudiantes se esmeraron en la preparación de bases como las bechameles, salsas, vinagretas y mayonesas durante la primera semana. Además, tuvieron la oportunidad de cocinar gazpachos multicolores, leguminosas a la marinera, leche frita con culís de naranja y caramelo de sabores, entre otras delicatesen.

Los menús de batallas protagonizaron la segunda semana práctica. Los jóvenes cocineros elaboraron lomitos triki triki, tortillas de patatas y de otro tipo, pastas a la carbonara, pucheritos de la abuela, hamburguesas experience, postrecitos de siempre y numerosos platos más.

Después de este curso intensivo, los estudiantes sólo tienen que ponerlo en práctica en casa, donde pueden, ahora sí, despertar envidias culinarias entre sus compañeros.

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