Un laboratorio recomienda llevar el fosfoyeso a un cementerio nuclear

  • Los expertos que han elaborado un informe a petición de Greenpeace aseguran haber detectado niveles de radiación "muy importantes" en las balsas

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El laboratorio francés que ha elaborado un informe sobre los fosfoyesos para Greenpeace es rotundo en sus conclusiones: su primera recomendación para los residuos depositados en la marisma (fosfoyesos y cenizas de Acerinox) es trasladarlos a un depósito adecuado, un cementerio nuclear, y, si no es posible, habría que "mejorar el confinamiento de los residuos, ralentizar y limitar al máximo la transferencia de radionucleidos al medio ambiente y a la población". Y además los expertos que han elaborado el estudio instan a buscar responsabilidades en las autoridades "que autorizaron tales disfunciones", después de constatar, según las muestras tomadas, que los niveles de radiación son "muy importantes" y la presencia de concentraciones de sustancias "cancerígenas" como polonio 210 y radón 222.

Así lo ha expuesto el laboratorio francés Criirad (una organización sin ánimo de lucro especializada en los estudios radiológicos) en el informe presentado ayer en Madrid. Este laboratorio ha detectado en la zona una radiación gamma entre 5 y 38 veces superior a la normal, según uno de sus especialistas, Bruno Chareyron, quien también explicó que se han encontrado altas cantidades de "sustancias cancerígenas" como radón 222 en la atmósfera, y polonio 210 y radio 226 en tierra, polvo y agua cercanas a las más de 120 millones de toneladas de fosfoyesos vertidas. "Bastaría con pasar nueve minutos al día durante un año en la zona", aseguró Chareyron, para que el riesgo de sufrir cáncer "dejara de ser despreciable". El especialista señaló que los vertidos no deberían seguir en la zona: "No hay impermeabilización por debajo y no existe prácticamente por arriba y hay un contacto continuo con el agua".

Además, el laboratorio detectó en otras muestras de agua y sedimentos enviadas por Greenpeace la presencia de cesio-137 procedente de las cenizas de Acerinox enterradas en las marismas de Mendaña, considerando "muy altos" los niveles de este isótopo artificial y asegurando que esta sustancia se ha acumulado en los sedimentos río abajo.

La empresa Fertiberia, principal productora de fosfoyesos, se remitió a los informes ya elaborados por instituciones como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Csic), el Consejo de Seguridad Nuclear y la Universidad de Huelva. En concreto, el quinto informe del Csic sobre la situación ambiental del entorno de la Ría de Huelva determina que el incremento de los niveles de radón que pueden generar las balsas de fosfoyeso "no es detectable" y que, por tanto, su impacto radiológico sobre la población onubense es "despreciable".

La organización ecologista Greenpeace pidió a las administraciones ante los datos obtenidos un estudio de toxicidad en profundidad que evalúe "el riesgo sanitario de los trabajadores, pescadores y ciudadanos de la zona", además de señalar que el informe del Criiad será enviado a la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo, que tramita una queja sobre los depósitos de fosfoyesos.

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