"No se puede invertir congelando los impuestos. Eso es mentir a la ciudad"

Primer round del mandato, debate presupuestario. Se van asentando los roles en la corporación mientras IU se las ingenia para ponerle el altavoz en el Pleno a 4.500 votantes, siempre esa lucha de David contra Goliat.

-Conclusión tras un semestre de estreno en el Ayuntamiento.

-Opacidad y bronca. Hay una dinámica perversa entre PP y PSOE, que consiste en rechazar por sistema todo lo que venga del contrario, sin tener en cuenta lo que conviene a la ciudad. IU se ve claramente afectada, pues se han rechazado propuestas nuestras en positivo, por el mero hecho de no dar cancha ninguna a la oposición. A esto se une que el equipo de Gobierno pone todos los medios para reducir la labor de la oposición a la mínima expresión. El ejemplo lo tenemos cerca, con el modo en el que han tratado de ocultar la documentación sobre los presupuestos de 2008.

-Dice Adame que esos presupuestos son "gloria bendita" frente a lo que saldría a la luz si la Diputación se sometiera igualmente al dictamen del CES.

-Mal de muchos, consuelo de tontos. Semejante justificación sólo puede enmarcarse en esa clave de confrontación PP-PSOE en la que nosotros no entramos. Está claro que las cuentas que se han aprobado -de las que pedimos su retirada- no sólo no van a aportar ninguna solución a los problemas reales de la ciudad, sino que van a agravar la situación. Aquí hay un diálogo de sordos que impide que se escuchen las propuestas, porque el desgaste partidista se pone por encima de los intereses ciudadanos. En ese contexto, el papel de IU es el de introducir elementos de racionalidad política para dar prioridad al interés general.

-¿Cómo se ve ese contexto en la resaca del Pleno? Tumbaron todas las mociones de IU.

-Con el argumento único de haber ganado las elecciones, el equipo de Gobierno sigue anclado en una política de improvisación de gastos, en la que se desoye lo que diga el Interventor (haciendo emplazamientos conforme a la Ley de Haciendas Locales), el CES, la Cámara de Cuentas y la oposición. Con este proyecto presupuestario insisto en que es imposible dar respuesta a los problemas de Huelva: no se van a hacer VPO, ni políticas sociales, ni planes de empleo, ni se va a poder pagar a los proveedores.

-El concejal de Economía asegura que existe un plan de pagos a proveedores desde hace "cuatro o cinco años".

-[Risas] ¿Plan de pago? El propio interventor advierte en sus informes de que no se van a poder afrontar esos pagos por falta de consignación presupuestaria. La política de gastos e ingresos del PP impide que exista ese plan de pago a las empresas proveedoras de bienes y servicios. Es más, hay muchos proveedores que ni siquiera tienen reconocidos sus derechos de cobro.

-¿Ha tenido IU contacto con algunas de estas empresas?

-No, pero nos llegan muchas quejas de colectivos sociales y de particulares, que tienen pendientes de cobro subvenciones, ayudas, premios... Conozco, por ejemplo, a una persona que ganó hace dos años un certamen convocado por el propio Ayuntamiento y todavía no ha cobrado el premio. Si hubiera garantías de que la denuncia pública no conllevara una represalia del equipo de Gobierno, todos los días veríamos en los medios de comunicación las quejas de los afectados por la deuda. Mucha gente calla por temor a no cobrar nunca. Y así será, no obstante, si esta Administración sigue con la misma tendencia y no adopta medidas drásticas.

-¿Qué receta tienen los izquierdistas para esa deuda, que el día del Pleno fue cifrada por el PP en 250 ó 260 millones?

-Insistimos: un plan de saneamiento urgente. No lo decimos nosotros, lo dice el Interventor, la Cámara de Cuentas, el CES... De seguir así, vamos a llegar a una situación insostenible. Entre los gastos de personal, los préstamos bancarios y los intereses, es imposible hacer frente a esa deuda, mientras se siguen inflando los ingresos en los presupuestos para cuadrar con los gastos, que luego sólo se ejecutan un 30%. Por todo ello hemos pedido la retirada de esos presupuestos, que son irreales, tramposos... Nada tienen que ver con la realidad económica de este Ayuntamiento, que está abocado a ese plan de saneamiento.

-¿Cómo están siendo las relaciones de IU con el equipo de Gobierno? ¿Y con el PSOE?

-Tanto mi compañera Loli Muñoz como yo tratamos de separar lo personal de lo político, y tener las mejores relaciones posibles a título personal, tanto con unos como con otros; pero la forma en que se está gobernando dificulta mucho la posibilidad de acercamiento. Hay un gran escaparate propagandístico en todo lo que se hace, apartado de los problemas reales que tiene esta ciudad. Los presupuestos que se han aprobado inicialmente son un buen ejemplo de ello, pues no contienen una apuesta inversora clara por la vivienda y el empleo, e incorporan ese ingrediente de propaganda en materia de impuestos.

-IU ha ido ahí a contracorriente, con un discurso distintivo que aboga por la fiscalidad progresiva.

-Es que en este Ayuntamiento se está renunciando a recaudar, porque se renuncia a invertir. Se opta por la propaganda de la congelación fiscal sacrificando las inversiones que Huelva necesita. La fiscalidad progresiva es una posición histórica de la izquierda: que pague más quien más tiene. Es acertado que a los colectivos más desfavorecidos se les exima del pago de determinados servicios municipales, pero eso no se puede hacer de manera indiscriminada. Para ofrecer servicios públicos de calidad hay que subir la presión fiscal a los que tienen más poder adquisitivo. Tanto el PP como el PSOE tienen aquí una postura demagógica que busca el voto fácil mintiendo al ciudadanos. Congelando impuestos no se puede ofrecer mejores transportes públicos, viviendas, servicios sociales y dotaciones en los barrios. Seguiremos en estas tesis, aunque tengan un coste electoral. A la gente hay que decirle la verdad.

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