Seis años de internamiento para el menor condenado por el crimen de El Campillo

  • Admite haber torturado y asesinado, en 2016 y junto a otros cuatro adultos, a José Rachón (de 78 años) en la finca Calero

Entre el arbolado, la caseta de aperos donde sucedió el asesinato. Entre el arbolado, la caseta de aperos donde sucedió el asesinato.

Entre el arbolado, la caseta de aperos donde sucedió el asesinato. / h. información

La juez de Menores de Huelva ha condenado a seis años de reclusión en un centro de internamiento y a otros dos años de libertad vigilada al menor de edad que participó, junto con otras cuatro personas, en la tortura y el asesinato del arocheno José Rachón el 1 de septiembre del pasado año en una finca de El Campillo.

La pena impuesta, que incluye además una indemnización de 30.000 euros para los dos hijos de la víctima, atiende a la conformidad a la que llegaron las partes del procedimiento en la vista que se celebró el 19 de octubre pasado en Huelva y que desembocó en el reconocimiento de los hechos por parte del adolescente procesado, que en el momento del crimen tenía 17 años recién cumplidos. De hecho, la acusación particular -ejercida por el letrado Gustavo Ardúan- solicitó el máximo legal permitido de internamiento, ocho años, y otros cinco de libertad vigilada y 150.000 euros para cada uno de los hijos, por lo que el acuerdo ha acabado beneficiando notoriamente al reo.

En la sentencia, a la que ha tenido acceso Huelva Información, se precisa que los delitos que se le atribuyen en base a los hechos admitidos son los de robo con fuerza, asesinato y robo con violencia (con la agravante de abuso de superioridad).

El relato de la sucesión de acontecimientos es espeluznante, no apta para personas sensibles. Así, se da por probado que el ya condenado se dirigió sobre la medianoche de aquel fatídico 1 de septiembre de 2016 a la casa de un adulto al que conocía en la barriada La Naya de Riotinto. Allí había otros tres mayores de edad más. Planearon ir a la finca Calero de El Campillo porque uno de ellos había escuchado que el guardés del terreno atesoraba allí "una importante suma de dinero". Se querían hacer con ella.

Emprendieron el camino a pie. En su funesta andanada se detuvieron en la piscina municipal de El Campillo. Rompieron la puerta del ambigú y se apoderaron de 30 pizzas, de helados, refrescos, zumos y bolsas de patatas fritas. Parte del botín lo consumieron allí mismo. Las sobras las dejaron en una cuneta cercana y continuaron su viaje durante 30 ó 40 minutos hacia la finca objetivo.

Llegaron a la parcela en torno a las 4:00. Observaron que la luz de la caseta de aperos del guardés estaba encendida. El quinteto se escondió detrás de una carriola abandonada y uno de los adultos lanzó una piedra para ver si había movimiento dentro. Luego se agazaparon detrás de la puerta.

Fue entonces cuando uno de los adultos llamó y se escondió de inmediato. José Rachón salió con un palo de fregona de la caseta para defenderse. Pero el agresor le propinó un fuerte puñetazo que lo hizo caer de bruces, inconsciente.

A partir de ese momento "comenzó un calvario para José: fue maltratado, golpeado y torturado para que dijese dónde se encontraba el dinero", refiere la resolución judicial.

Los cinco lo golpearon con un palo en la espalda y en la cabeza, le pisaron las costillas, cogieron una cobaya que el anciano tenía en la caseta para que le mordiera distintas partes del cuerpo, lo amenazaron con cortarle una oreja con un cuchillo de grandes dimensiones. Por último, esparcieron restos de basura sobre su maltrecho cuerpo y lo rociaron con un líquido de salmuera que había en un barreño.

La agonía de la víctima se prolongó hasta cerca de las 7:00, cuando los jóvenes ya habían culminado el registro de la pequeña vivienda. Abandonaron al guarda dejándolo "tirado en la puerta con un hilo de vida". El hombre falleció instantes más tarde por un "shock traumático e hipovolémico secundario a politraumatismos".

El menor condenado y sus acompañantes -en prisión provisional actualmente, a la espera de que finalicen los trámites que desembocarán en la celebración del juicio- se apropiaron de dos motosierras, un televisor de plasma, varias cajetillas de tabaco y el DNI y la cartilla bancaria de la víctima.

La magistrada titular del Juzgado de Menores remarca la gravedad de los hechos y su contexto, destacando que el entonces menor está "en una situación de total ociosidad, sin horarios organizados ni responsabilidades, relacionándose con mayores de características de grave riesgo y consumo de sustancias tóxicas, sin control por parte del sistema familiar", por lo que entiende que el internamiento en régimen cerrado es lo más propicio para que cumpla condena y que pueda reeducarse.

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