El impago de los cheques libro asfixia a los empresarios del sector

  • El 80 por ciento de las cantidades debía haber llegado antes del 1 de octubre · La deuda a un establecimiento medio ronda los 36.000 euros, que ya se han abonado a las editoriales

La gratuidad de los libros escolares ha sido un alivio económico para 45.000 alumnos en Huelva, pero está asfixiando a los libreros onubenses, que aún no han recibido el importe de los libros (que ellos tuvieron que pagar en septiembre a las editoriales) a pesar de que existía un compromiso por parte de la Junta de Andalucía de abonarles al menos el 80 por ciento del importe de los libros antes del 1 de octubre. Los libreros alertan de que son numerosos los establecimientos que están al borde de la bancarrota porque en muchos casos han tenido que hacer frente a la situación a través de créditos bancarios.

Las primeras voces de alarma llegaron hace tres meses cuando los libreros anunciaron una auténtica debacle ante el descenso de venta de libros y la irrupción en el mercado de otros agentes que les hacen competencia. El retraso en el pago de los libros de texto, que la patronal del sector calcula que afecta a la mitad de los establecimientos existentes en la provincia, no ha hecho más que agravar el descontento del gremio de los libreros hacia un sistema del que recelan abiertamente; principalmente, porque ha provocado un descenso en las ventas de este material que alcanza hasta el 30 por ciento, cuando el 70 por ciento de las cuentas anuales de estos negocios se basa precisamente en los libros escolares.

A falta de realizar balances para poder hacer un recuento de los efectos económicos de estos retrasos existen casos que resultan más que ilustrativos. Como el de José Antonio García, propietario de una librería en Valverde del Camino. Él tuvo que pagar a editoriales y distribuidoras alrededor de 36.000 euros en el mes de septiembre. Cantidad que esperaba recibir hace dos meses y de la que aún "no ha llegado ni un euro". De ahí que las cuentas no salgan. "Mi establecimiento es mediano, así que supongo -puntualiza García- que las cifras del que tenga un negocio mayor pueden llegar a ser alarmantes".

La situación afecta sobre todo a las librerías de barrio porque son estos negocios los que no pueden hacer frente a ese endeudamiento, lo que lleva a la asociación de libreros a mirar el futuro con incertidumbre. Hace unos meses, calculan que de los más de cien establecimientos censados como librerías en Huelva más de la mitad terminaría cerrando, una cifra que ahora se eleva casi hasta el 60 por ciento, porque la situación "está llegando al límite".

Y es que si los efectos de la puesta en circulación de los cheques libros los tenían previstos (descenso de beneficios y caída paulatina de las ventas) lo que no esperaban es el retraso del pago de estos lotes. Un retraso que entienden que ha llegado o bien porque los centros (que son los que al final abonan la cantidad a los libreros) no han recibido de la Junta las cantidades a tiempo o bien porque éstas han sido erróneas. Al final, "los perjudicados son los vendedores que además somos los que hemos tenido que adelantar el dinero", denuncia García.

En el lado contrario se encuentran los establecimientos que hasta este año no habían vendido libros de texto, como la papelería 'De colores', ubicada en la barriada de Isla Chica de la capital. Es uno de los establecimientos que sí ha cobrado los cheques libro y que además se ha beneficiado del sistema porque "hasta ahora no habíamos entrado en este tipo de venta y los clientes de toda la vida han acudido a nosotros para los libros de texto", asegura Julián Luque. Si bien éste no es el caso de la mayoría.

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