El 60% de los parados de hostelería no está en disposición de trabajarEl carné por puntos fortalece la oferta de establecimientos de la capital

  • El sector reclama una depuración en las listas del Inem mientras prepara una bolsa de empleo propia para ajustar la oferta a la demanda · La crisis retrasa la apertura de nuevos establecimientosLa ordenación de veladores, en estudio, para potenciar la actividad en Pescadería

No hay personal y no porque no exista una bolsa de desempleados, sino porque éstos no quieren trabajar en el sector de la hostelería (a pesar de estar inscritos dentro de él) o porque si están dispuestos a ello no cuentan con la cualificación necesaria para ello. Una situación que se denuncia desde la patronal onubense del sector y que lleva a los empresarios a plantearse la operatividad de las listas de desempleados y a pensar incluso en la posibilidad de firmar contratos a través de la contratación en origen, porque al menos el 60 por ciento de los trabajadores disponibles "no está en disposición" para trabajar, según se denuncia desde la Federación Onubense de Empresarios (FOE).

Las oficinas del Servicio Andaluz de Empleo (SAE) tienen inscritos en Huelva a una media de 2.000 personas como desempleadas en la rama de la hostelería (el mes pasado se cerró con 2.052 personas inscritas) a las que se le suma una media de un millar (914 personas, el mes pasado) de demandas de no parados (sobre todo estudiantes y trabajadores que quieren cambiar de trabajo). Es decir que a pesar de que existe una bolsa de trabajo para el sector de la hostelería con cerca de 3.000 personas, el 45 por ciento de los puestos de trabajo no se cubre lo que, además de estar generando una más que acusada preocupación entre los empresarios, demuestra que existe un problema: el perfil que se ofrece no se corresponde con el que se demanda el empresario.

Las cifras inquietan al sector porque de cada diez personas que se entrevistan para cubrir un puesto de trabajo, sólo cuatro quieren hacerlo y se consideran aptos hacerlo. "El principal problema -subraya el secretario general de la Asociación Provincial de Hostelería de la FOE, Rafael Barba- es que la gente no quiere trabajar en el sector de la hostelería porque hacerlo supone quitar tiempo de ocio y vacaciones" y porque se trata de ocupaciones que "no tienen el prestigio que se merecen". Problema al que se suma que "cualquiera se inscribe en el paro como camarero", incluso se ha llegado a detectar que una importante bolsa de trabajadores procedentes del sector de la construcción está derivando en la bolsa de demandantes para puestos en bares, cafeterías, salones de celebraciones o restaurantes, especialmente como camareros. De ahí, que desde la FOE se esté preparando una bolsa especializada en hostelería, en la que se inscriba quien realmente está dispuesto a trabajar en el sector y además pueda tener acceso a una oferta formativa que se ajuste a la demanda de los empresarios, porque a pesar de que en Huelva existen profesionales cualificados y escuelas de formación, la estacionalidad a la que se ve sometida el sector lleva a que la mayor parte de estos profesionales decidan salir fuera de la provincia para trabajar.

En caso de que esa bolsa de trabajo tampoco solucionase la escasez de profesionales, desde el sector se plantea la contratación en origen, porque al final la situación se asemeja a la que en su día se vivió en el campo, donde después de una fuerte crisis surgida en la campaña fresera, ante la falta de mano de obra (a pesar de que 14.000 onubenses perciban el desempleo), se puso en marcha de forma pionera la contratación en origen en 2002. Un sistema con el que ha conseguido el objetivo: cubrir los puestos de trabajo que la campaña necesitaba y que el trabajador local no quería ocupar.

Además de personal, el sector reclama más control sobre la actividad, para evitar el intrusismo y para ello, una norma específica por la que regularse ya que se enfrenta a una regulación anticuada (del año 87 a la que se suma un Nomenclator de actividades recreativas y establecimientos públicos del año 2002) que no se ajusta a la realidad de los establecimientos de hostelería (los empresarios creen oportuna una nueva clasificación de las empresas en función de su actividad), que ni siquiera están contabilizados en las estadísticas públicas que hoy existen del sector, ya que únicamente tienen obligación de inscribirse en el registro de actividad (y tampoco se está cumpliendo) las cafeterías y restaurantes (ni bares, ni salones de celebraciones ni el resto de establecimientos), que se cifran en 744 los restaurantes de la provincia y en 152 las cafeterías que estaban en funcionamiento en Huelva al inicio del segundo cuatrimestre de este año, cuando desde la Asociación Provincial de Hosteleros se calcula que al menos se encuentra en funcionamiento el doble.

El sector de la hostelería se ha visto afectado en los últimos años por la nueva regulación en materia de tabaco, botellones y tráfico. La primera y la segunda, sin efectos secundarios, aunque la tercera ha provocado cambios en los hábitos del consumidor de sus establecimientos y por tanto, en su cuenta de resultados.

La entrada en vigor del carné por puntos ha provocado que los residentes en una localidad hayan decidido (además de salir menos) mantenerse en ésta para disfrutar de su tiempo de ocio. Algo que se ha percibido especialmente en la capital, donde los empresarios constatan un fortalecimiento de los locales existentes y una consolidación de la oferta que hay fundamentalmente en el centro, ya que "los onubenses, al igual que han tomado conciencia de respetar los locales y zonas sin humo, también se han concienciado de que si se sale y se consume alcohol es mejor no coger el coche". Esta situación ha afectado principalmente a locales de copas y restaurantes ubicados fuera de la capital, aunque sus cuentas se han visto compensadas con la clientela de la zona.

La actividad del sector se va concentrando en las zonas históricas de la capital a pesar de la expansión de la ciudad y el nacimiento de nuevos barrios como el de Pescadería, donde la presencia de bares y restaurantes es mínima, a pesar de contar con espacio suficiente para poder disponer de terrazas sin que se interrumpa el paso de los ciudadanos. De ahí, que desde el Ayuntamiento se esté estudiando la fórmula para cambiar la ordenación actual que existe en Huelva sobre la instalación de veladores en las calles (que en su día se redactó de forma consensuada con los propios hosteleros) para poder convertir Pescadería en una zona similar a la de Pablo Rada.

Pero además se suma otra circunstancia para que a pesar de ser considerada como una "zona privilegiada" para poner en marcha un nuevo negocio no se esté llevando a cabo: el elevado precio al que están saliendo al mercado los locales de la zona, especialmente en la Avenida de la Ría, donde la cantidad que se pide par ellos llega incluso a duplicar el precio de algunos ubicados en el centro).

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