Un hombre se enfrenta a 10 meses de prisión por cortar orejas y rabo a su perro sin sedarlo

Un onubense se sienta hoy en el banquillo de los acusados del Juzgado de lo Penal 1 de Huelva para rendir cuentas por un delito de maltrato-mutilación de animal doméstico y por el que el Ministerio Público le solicita diez meses de prisión y la inhabilitación especial para el ejercicio de oficio, profesión o comercio relacionado con animales y para su tenencia durante dos años. Así consta en el escrito de acusación que firma el fiscal delegado de Medio Ambiente Alfredo Flores y al que ha accedido Huelva Información.

Los hechos, según el relato de la acusación pública, acontecieron "en fecha no concretada pero inmediatamente anterior al 3 de septiembre de 2015" en un pueblo de la Sierra de Huelva. El can era propiedad del procesado y de raza cruzada, nacido en junio de ese año. "Por simple capricho estético, procedió por sí mismo, sin ninguna asistencia veterinaria ni sedarlo de alguna forma, a cortarle las orejas (otodectomía) y el rabo (caudectomía)". Esta operación, refiere Flores en el escrito, de ser necesaria "debe realizarla un veterinario anestesiando al animal y extremando el cuidado para evitar daños, sobre todo en la columna vertebral".

Este procedimiento se enmarca en los derivados de la operación EARS del Servicio de Protección a la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, que culminó en 2016 con la detención de 32 personas (26 cazadores y seis veterinarios) por la mutilación de apéndices a perros en territorio onubense.

La Fiscalía de Medio Ambiente se opuso de plano al sobreseimiento de una causa que ya ha dado lugar a diez procedimientos diferentes en los partidos judiciales de Huelva: cinco en Aracena, uno en la capital, tres en La Palma del Condado y uno en Moguer.

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