19-F, una cita que hará historiaLas piruletas de la candidata socialistaLos mecheros de la campaña

  • La manifestación del martes se presenta crítica, en unos momentos en los que están en juego muchos puestos de trabajo l El debate está servido, ahora es tiempo de las responsabilidades

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ENTRAMOS en la semana clave que se presumía para ordenar la situación en la que se encuentra la industria química en la capital tras los avatares de los últimos años. Todo ello sin que surgiera el auténtico drama por el que pasan doscientas familias tras el anuncio del cierre de Nilefos, la antigua Rhodia. Si antes de que se produjera este cierre la situación se presumía difícil, ahora, con la extinción de los contratos encima de la mesa la situación resulta dramática. Ahora todas las partes, trabajadores, empresarios, sindicatos, patronal y partidos políticos, lo que viene a ser la sociedad onubense, apuntan que se echarán a la calle apoyando la manifestación del martes, en un todos contra uno para parar esta escabechina en forma de liquidación de empleo. Los trabajadores, si antes ya estaban hartos, ahora dicen estar desesperados, pues se ven con un horizonte muy negro si no se acaba de una vez por todas con esta inseguridad largo tiempo mantenida.

El 19-F supondrá un antes y un después en esta lucha abierta entre las partes en el litigio sobre la necesidad o no de mantener una industria en Huelva que genera puestos de trabajo estables y bien remunerados. Una situación que ya fue anunciada desde la patronal y que podría generar un efecto dominó de difícil solución. Los trabajadores del Polo ya se han pronunciado en muchas ocasiones, la última el pasado viernes, y lo volverán a hacer el martes. Resulta obvio que sean ellos los primeros en intentar defender sus puestos de trabajo, lo que pasa es que no quieren seguir estando en el ojo del huracán, en el falso debate de que son ellos y las fábricas en las que trabajan los culpables de todos los males de Huelva. Males que serán mucho mayores si comienza la sangría de paro que supone que unas empresas instaladas en un sitio determinado comienzan a mirar para otro lado.

Por todos es reconocido que el empleo que genera el Polo Químico de Huelva es de los más estables, de calidad, y mejor remunerados que existen en Huelva, pero aún así parece que se encuentran en el sitio equivocado. Son ya más de tres décadas creando riqueza en la provincia, sin que nadie haya buscado una alternativa a la posible caducidad de su actividad. A aquellos a los que parece que les molesta tanto este tipo de actividad industrial no les parece importar lo que un cierre lleva tras de sí, ni el drama social de ver a tantas familias sin el principal sustento para poder vivir dignamente. Tan sólo quieren una Huelva sin industria que contamina.

Los propietarios de Nilefos han aprovechado la coyuntura para forzar no se sabe bien que situación, a sabiendas de que siempre son ellos los que tienen agarrada la sartén por el mango. Por de pronto, la ciudadanía está convocada para mostrar su parecer sobre este tipo de acontecimientos, que aunque muchos no lo crean afecta a todos, ya que esta provincia no está muy surtida de empresas que den tan buen empleo a tantos onubenses.

En la fechas en las que nos encontramos los candidatos a las elecciones próximas van provistos de todo tipo de presentes, midiendo muy bien los sitios a los que asisten para no quedar en fuera de juego. Y claro, si la socialista Cinta Castillo acude a un colegio, que mejor que piruletas para los niños.

Los populares siguen echando mano de los bolígrafos y los mecheros a la hora de entregar algún regalito al posible votante, y así seguro que no se equivocan, como es el caso de Fátima Báñez. Lo del mechero esperemos que no sea por lo de la tensión de Zapatero.

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