La historia de una cruz y su regreso a Rusia, un gesto que supera otros tiempos

  • Cayó tras el bombardeo ruso al Kremlin de Nóvgorod, donde estaba la División Azul

Era el 4 de junio de 1942, día del Corpus Christi, el entonces capitán José Luis Aramburu Topete se encontraba en Rusia en la División Azul, en el Kremlin de Novgorod, era una especie de fortaleza o reducto en cuyo interior existía una magnífica iglesia catedral con cinco cúpulas de bulbo rematadas con sendas cruces. En aquella jornada el comandante Alfredo Bellod convoca a los oficiales del batallón a una reunión en un edificio muy cerca de la catedral. Al poco tiempo -como recuerda Aramburu Topete-, la artillería rusa comenzó a disparar contra ellos con gran precisión. Dispararon unas tres horas, no les dieron pero quedó muy afectada la chapa de la cúpulas, mientras que las cruces se desplomaron y quedaron muy dañadas.

Es entonces cuando recogieron la cruz principal, que tenía cerca de dos metros y medios de altura, a alguien se le ocurrió mandarla a arreglar y trasladarla a España como símbolo de lo sucedido. El deseo fue conservarla y para ello eligieron como lugar de destino la capilla de la Academia del Arma de Ingenieros, donde fue colocada desde 1943. Sesenta años después Aramburu Topete acompañó al rey Juan Carlos I cuando éste visitó la cruz en la capilla de la academia, al que le dio a conocer la historia de la cruz. La Casa Real consideró la idea de devolverla, se iba a trasladar en el viaje a Rusia de 2003 del príncipe Felipe, pero el tamaño de la cruz dejó aplazada la idea.

Al final, al año siguiente, la cruz volvió a Rusia en el avión del ministro de Defensa español José Bono en su visita a aquel país. Le fue entregada la reliquia al patriarca Alejo, la máxima autoridad de la Iglesia ortodoxa rusa.

Aramburu Topete participó en el acto de despedida de la cruz en la academia de Hoyo de Manzanares, una cruz que nunca fue considerada como un botín, sino que siempre la vieron como un objeto sagrado. Un gesto lleno de simbolismo que cierra un capítulo de la historia. Hoy hay una réplica en la Academia.

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