Manuel roméu martín pregonero de la semana santa de 2014

"Las hermandades deben aportar a la sociedad su sentido de solidaridad"

  • El hermano mayor de La Cinta pronuncia hoy el pregón de la Semana Mayor por segunda vez. Su contenido tendrá un fuerte carácter evangélico mezclando pasajes en prosa y verso.

Comentarios 2

Será hoy a las 12:00. Todo está preparado para que la Huelva cofrade asista al prólogo de la Semana Santa de 2014. El Gran Teatro tendrá oportunidad de escuchar lo que Manuel Roméu Martín quiera compartir en lo que constituye su segundo pregón oficial de la Semana Mayor onubense. Su segunda intervención no le ha podido venir en mejor momento ya que la Hermandad de la Cinta, de la que es hermano mayor, está inmersa en una serie de actos conmemorativos con ocasión del cincuentenario del Patronazgo de la Virgen Chiquita y del 25 aniversario como protectora de las hermandades

-¿Esperaba alguna llamada para que ahora le nombraran pregonero de la Semana Santa de Huelva?

-No. Fue para mí una auténtica sorpresa muy agradable por cierto, por una parte, y preocupante por la responsabilidad que contraía por otra.

-Pocos pregones le quedan por dar.

-Si lo dice por mi edad, efectivamente, y si es por hermandades, le diré la frase que de mí decía mi querido padre: "Menos mal que me naciste varón, que si me naces hembra la de problemas que me hubieras dado por no saber negarte a nada". Mientras tenga vida, salud y capacidad mental, ahí estaré.

-¿Cuál fue su primer pregón?

-A la Hermandad del Santo Entierro de Huelva y ya van 88.

-Ha pregonado por casi toda España. ¿Cuál es la ciudad más lejana adonde ha ido?

-Ha sido Las Palmas de Gran Canaria. Lo hice en dos ocasiones: una, a la Semana Santa, y otra, a la Hermandad del Rocío .

-¿Qué se siente de repetidor del pregón oficial?

-Una enorme satisfacción..

-¿Soñó alguna vez en esta segunda ocasión? ¿Qué oportunidad le ofrece?

-Le reitero lo contestado a su primera pregunta: no. Siempre he creído que solo se debe pregonar una sola vez y nunca entró en mis cálculos, pero si se presenta pues avante. En cuanto a la oportunidad que ofrece, yo no necesito de más oportunidades, la que tuve la aproveché en 1995 y nunca he sido egoísta para necesitar más.

-Volviendo al pregón de la Semana Santa de Huelva. Para el primero podría usted pensar que tenía mucho que contar, pero ¿ahora es lo mismo?

-Nunca se terminan de contar las cosas, siempre hay novedades y los tiempos van cambiando; por lo tanto, para mí sigue siendo como la primera vez que pregoné, una novedad muy ilusionante.

-¿Cómo sorprender?

-¿Intentar yo sorprender? Hoy en día es muy difícil sorprender a alguien, como no sea que me tire al ruedo un día de corrida; eso sí sería sorprender a cuantos me conocen. En el mundo cofrade, en cuanto a mí, es inusual que esto ocurra.

-Hace tiempo, como colaborador cofrade de Huelva Información, usted preguntaba qué le faltaba y qué le sobraba a la Semana Santa. ¿Qué necesita hoy la Semana Santa?

-Algo más de formación para afrontar los momentos actuales, en los que una buena dirección espiritual, que en muchos casos brilla por su ausencia, marque unas pautas a seguir. ¡Qué acierto el de esas hermandades que tienen sus talleres infantiles para la formación de sus cofrades! Así, cuando estos chicos sean mayores, irán perfectamente formados para desempeñar cargos de responsabilidad.

-¿Qué puede aportar su pregón a la juventud cofrade actual?

-Que sepan respetar a los mayores en sus decisiones y consejos, teniéndolos siempre como asesores. No crean los jóvenes -como digo en el pregón- que con su empuje y juventud se consigue llevar a buen puerto esta gran nave que es nuestra Semana Santa sin el consenso de aquéllos.

-Usted también era un niño cuando empezó en las cofradías. ¿Cuénteme de aquellos años y qué aprendió?

-Eran otros tiempos. Hoy en las hermandades, casi en su totalidad, son jóvenes quienes llevan el peso de ellas y en mi juventud, salvo cuatro o cinco hermandades, el resto eran casi todos personas muy respetables y mayores. Aprendí mucho de aquella junta de La Borriquita en 1956, cuando con 17 años formé parte de ella como vicesecretario. Era el más joven de todos y allí, con Manolo López Damas de hermano mayor y formando en su Junta, estaban cofrades de la talla de Rafael Corona, Antonio Arazola, Rafael Martín Hierro, Rafael Peguero, Juan Maraver, Felipe Falcó, Manolo Corral, Pepe Mora Fortes, Rafael Mª Gastelu, Paco Gallego Baseiredo y Gregorio Rodríguez, entre otros. Era mucho lo que se podía aprender.

-¿Y las penurias económicas?

-Al terminar las sesiones de junta se reunían en la freiduría de Luis Camargo -yo también iba- y se conseguían allí más proyectos que en las propias sesiones. Uno de ellos fue la adquisición del Niño Hebreo (que ya no va en el cortejo), al que se le puso el nombre de Felipe ya que Felipe Falcó Mena fue quien inició la cuestación para su adquisición. No había un duro, pero se hacían rifas, sellos con las imágenes de Semana Santa, loterías, festivales -incluso taurinos- y así se podía conseguir que las flores que una hermandad lucía en su cofradía pudieran después venderse más barata a otra que procesionara más tarde. Le estaría contando anécdotas con las que cubriría toda la entrevista.

-¿Cómo llega y por qué a las cofradías?

-En mi casa no había tradición cofrade. Entré muy joven a trabajar en el Colegio de Farmacéuticos, con 15 años, y me llevé allí 49. En mi empresa había una base cofrade muy importante, donde era raro que no hubiera tertulias semanasanteras todos los días. Allí estaba el presidente del colegio, Francisco Vázquez Carrasco, que era, además de hermano mayor de la Cinta, de la Buena Muerte. Estaba Antonio Fernández Contioso, que era de Pasión y de la Soledad; Rafael Peguero Ortiz, de la Borriquita y de la Victoria. Así fue como me inicié en este maravilloso mundo de las hermandades.

-Ha sido hermano mayor de la Buena Muerte y de La Cinta. ¿Cómo son esos compromisos y sentimientos?

-Son paralelos e iguales. Los compromisos se adquieren con el consenso de tu junta y has de volcarte en ello; los sentimientos son los que, a través de las imágenes, te hacen entregarte en cuerpo y alma a tu hermandad. Pese a ser una de penitencia y otra de gloria, el amor y la devoción por sus respectivos titulares te hacen disfrutar y vivir intensamente en cada una de ellas.

-Este es un año especial; es el 50º aniversario del patronazgo oficial de la Virgen de la Cinta y el pregonero es el hermano mayor de esta hermandad.

-Estoy gozando con los actos que llevamos realizados en este cincuentenario. Al tener un equipo verdaderamente extraordinario todo resulta fácil de hacer, aunque reconozco contar con un peón que sería un lujo para cualquier hermandad, porque es un todoterreno. Él es mi mano derecha; se trata de mi hijo Javi. Cuando el consejo me nombró pregonero de la Semana Santa, es muy posible que relacionara mi condición de hermano mayor con el cincuentenario, por lo que estoy muy agradecido por ello y espero no defraudarlo en este mediodía de este Domingo de Pasión.

-¿Cuál será el verdadero sentimiento cintero de Manuel Roméu en su pregón?

-Exactamente igual al de cualquier onubense que sea amante y devoto de nuestra Patrona. No por el hecho de ser el hermano mayor voy a tener un sentimiento mayor, ni muchísimo menos, pero sí que está inspirado en la devoción que le tengo desde que era niño, y que ha ido acrecentándose en el tiempo.

-¿Qué espera de las hermandades en este cincuentenario cintero?

-Que asistan a los actos que se organicen en honor a Ella, ya que al ser la Patrona y Protectora de todas las hermandades, lo más normal es que nos apoyen y compartan los momentos alegres que estamos viviendo.

-¿En los cofrades, cómo es ese sentimiento hacia la Virgen de la Cinta?

- Como el de cualquier hijo con su madre. No hay diferencia alguna entre los cofrades y el resto del pueblo de Huelva, en ese sentimiento que me dices hacia la Madre de todos los onubenses. Sin excepción alguna, todos tienen la misma devoción y amor hacia nuestra Virgen de la Cinta.

-Hablamos siempre de pasos, marchas, estrenos... ¿y de lo más cercano e importante como es el compromiso social y caritativo?

-Todas nuestras hermandades se vuelcan en la caridad. Ahí están sus datos; se han recogido muchas toneladas de alimentos, el pasado año en su obra social, y lo más curioso de todo es que no se descansa, se sigue ayudando y paliando la crisis que viven muchas familias en Huelva. Hasta para salir de penitente en las hermandades, se están haciendo excepciones en el pago de las cuotas de las papeletas de sitio. La obra social del Cincuentenario de La Cinta está destinada a Cáritas y al Centro Oasis y así podría seguir mencionando iniciativas.

-¿Qué deben aportar las hermandades a la sociedad actual?

-Sobre todo, ese sentido que tienen de solidaridad, con lo que se da un paso importante para poder vivir en comunidad y estar siempre al lado de los más necesitados. Que no se vea a las hermandades como meros instrumentos de mostrar solo sus imágenes al pueblo.

-¿Por qué las hermandades no están siempre bien vistas en la Iglesia?

-La Iglesia, que yo sepa, no tiene nada en contra de las hermandades, todo lo contrario. Ahí están las últimas palabras del Papa Francisco reconociendo la importancia que tienen dentro de ella, aunque si queremos precisar un poco y hablamos de algunos párrocos que pueden que tengan problemas con algunas hermandades, creo que la solución está en el diálogo. Ahora tenemos la ocasión con el cierre del Plan Cuatrienal de Pastoral de la Iglesia Diocesana con el lema La Parroquia tarea de todos, porque las hermandades, cuando nos demanda la Iglesia su participación para algo, ahí están con ella, al pie del cañón.

-El Papa Francisco ha dicho que los obispos deben cuidar y guiar a las hermandades.

-Pues muy bien, que eso se aplique en las diócesis que tengan la necesidad de hacerlo, porque en la nuestra, estamos perfectamente cuidados y guiados por nuestro pastor diocesano; yo diría más, estamos hasta mimados porque no me digan que no está entroncado Don José Vilaplana con nuestras hermandades, asistiendo hasta a los ensayos de hermanos costaleros.

-¿Cómo será su pregón, estilo y guía?

-Al tener conocimiento de que iba a pregonar, tuve muy claro cómo sería mi disertación. A mí la visita a Tierra Santa, hace tres años, me marcó tanto en la fe que tengo, que yo tenía que hacer un pregón como si de una crónica de aquel tiempo se tratara y, aunque sea por todos conocida por los Santos Evangelios, me seducía esta idea que es la que llevo hecha para pregonar, mezclando pasajes de esos hechos en prosa y verso.

-¿Cómo vivirá la mañana del Domingo de Pasión?

-En la intimidad de mi familia. Oiré misa en las Oblatas y en el Santuario de la Cinta volveré a dar gracias a nuestra Patrona por todo lo que recibo de Ella y sobre las 11:,40 espero poder estar ya en las puertas del Gran Teatro disponible para el gran día que voy a volver a vivir.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios