¡Todo por el fútbol!

Ocurre que en estas películas sobre el fútbol los que menos van a verlas son los que lo practican profesionalmente, los que lo dirigen y los que semana tras semana, y a veces cada martes o cada miércoles, vociferan y se rasgan las vestiduras en los estadios por las victorias o las derrotas de sus equipos. Más de uno, especialmente futbolistas y directivos, debieran ver este ingenioso film, dirigido por Carlos Cuarón, hermano de otro prestigioso realizador mexicano, Alfonso Cuarón, y producido por el propio Alfonso, Alejandro González Iñárritu y Guillermo del Toro. En suma los tres grandes del cine de México, que han triunfado en la cinematografía mundial.

Luces y sombras del fútbol en esta historia protagonizada por dos hermanos que trabajan en una hacienda platanera, en el entorno rural de un poblado de chabolas. Uno sueña con convertirse en el portero de la selección mexicana de fútbol, el otro, que también es un delantero goleador, prefiere triunfar como cantante. Un avispado y aprovechado cazador de talentos llega al lugar y primero a uno y luego al otro, consigue ficharlos por equipos punteros de la competición azteca. Ambos se convierten en figuras destacados del fútbol nacional y protagonizan una singular rivalidad.

Alfonso Cuarón ha tratado el tema en tono de comedia, con un pródigo derroche de humor y con numerosos pasajes que divertirán mucho a los espectadores y que tiene guiños muy ocurrentes entre los habituales del balompié. Pero no faltan los aspectos dramáticos cuando no es oro todo lo que reluce y se descubren las lacras de este deporte: los manejos de los astutos intermediarios, las comisiones bajo cuerda, los apaños y las corruptelas de las que son víctimas muchas veces los jugadores en manos de especuladores sin escrúpulos y de chantajistas depravados. Al mismo tiempo se retrata un ámbito de desarraigo, machismo, malos tratos y ambiciones desgraciadas.

Eso sí: no se ve demasiado fútbol, tampoco importa, y a pesar de ciertos convencionalismos y licencias, lejos de la exagerada épica del deporte que hoy tanto se cultiva y el cine ha retratado a veces, siempre con escaso acierto, Rudo y cursi es el reflejo en ocasiones ingenuo, a veces agudo, siempre irónico, de este ámbito del fútbol, con sus miserias que corrompen esa aparente grandeza del mal llamado deporte rey. Todo ello contado con un ritmo narrativo admirable, un sentido del relato apabullante, unos diálogos de brillantez asombrosa y natural y una genial desmitificación de tanta farfolla que rodea a este deporte. ¡Ah, y una oportuna música!

La interpretación es espléndida. Sabido es que tanto Gael García Bernal y Diego Luna son dos actores de una categoría extraordinaria. Aquí bordan sus interpretaciones, especialmente el segundo, con una naturalidad pasmosa. Pero la gran revelación es Guillermo Francella, que borda la ambigua personalidad del clásico manager, tramposo, pícaro, bribón y fullero, que tanto abunda en este negocio. A él se deben los mejores diálogos, aunque su 'filosofía' en 'off', resulte en ocasiones excesiva, pero muy jugosa. ¡Todo por el fútbol!, como se dice en la frase que cierra tan gratificante película.

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