La fachada histórica de la calle Palacio se reconstruye tras una década en ruinas

  • Finalmente no ha sido posible conservar la portada anexa a lo que fuera la pastelería Jorva · Son ya cuatro los edificios protegidos que se recuperan mediante reproducciones

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Se impone en Huelva la tendencia de la reconstrucción como aval de la identidad del Casco Histórico, para casos extremos, como ha sido finalmente el de la calle Palacio: si en los últimos 20 años [antes de que existiera en la ciudad un catálogo de edificios protegidos] se perdieron más de cien inmuebles de interés arquitectónico, en la época más reciente la dinámica se ha invertido para salvar el patrimonio, siquiera su memoria antes de sucumbir a los expedientes de ruina. En sintonía con las nuevas ordenanzas del Ayuntamiento, este procedimiento vela por las señas identitarias copiando al milímetro las fachadas históricas que tienen peligro de derrumbe.

Claro está que el método tiene también sus detractores entre los que apuestan por una esforzada arqueología urbana, y entrevén las actuaciones que se están haciendo en los últimos años como una opción más barata y ágil para las constructoras, en connivencia con una Administración que tiene que delegar estas inversiones en la iniciativa privada.

En cualquier caso, en esta creciente tendencia va mudando la piel el entorno de la Plaza de Las Monjas, y al menos cuatro edificios catalogados han resurgido de sus escombros en los últimos años, con conseguidas copias.

Una muestra representativa es la que ahora tenemos en la calle Palacio, tras años de incertidumbre en el viejo edificio donde estuviera la tienda de modas junto a la pastelería Jorva. Durante mucho tiempo estuvo este edificio sujeto a un andamiaje de seguridad, eclipsado por los carteles publicitarios y sin que se apreciaran movimientos en la zona. Con la fachada exenta, actualmente anexa a la joyería y, en segunda instancia, a la pastelería Dioni, el solar que asoma a esta calle y también a Vázquez López permaneció así más de siete años en punto muerto, hasta que finalmente la Gerencia Municipal de Urbanismo declaró el expediente de ruina también para esta portada, que tiene en reconstrucción la empresa Todo fachadas, la misma que se ha encargado del proyecto del Hotel París en la Plaza de Las Monjas y en los años precedentes de la reconstrucción del viejo edificio de Crisluis, en la esquina de Pérez Carasa con Vázquez López (donde hoy se encuentra la tienda Sfera de El Corte Inglés y una exposición arqueológica, restos de una domus romana en el subsuelo).

En avanzado estado de ejecución se encuentra la nueva versión de este edificio de la calle Palacio, catalogado por el Ayuntamiento en el marco del Plan Especial de Protección del Casco Antiguo. Destacan de la fachada original (en reproducción) las molduras, frontones y el forjado de los balcones, propios de la arquitectura nobiliaria del Casco Histórico de Huelva. Una majestuosa portada que se divide en tres niveles horizontales, con ventanales en arco de medio punto, muy rebajados.

Las ordenanzas municipales prescriben que un inmueble de estas características, inscrito en la relación de bienes protegidos, no puede ser objeto de demolición por causa de ruina económica; si bien, en los casos de ruina física, se podrán reconstruir adoptando la estructura (en este caso exterior) del edificio protegido.

Igualmente se está reconstruyendo en estos momentos otra fachada protegida que ha sido imposible conservar en la zona de La Placeta, en la esquina de la calle Béjar con Gravina, donde estuviera la óptica.

En paralelo, prosiguen otras actuaciones de intervención patrimonial, como la integración de la fachada del Cine Rábida (ejemplar de un racionalismo de corte naútico, de enorme valor arquitectónico) en el edificio que ya emerge de su interior.

Atraviesa, pues, una época de ebullición el Casco Histórico, y en la calle Rascón se trata de conservar igualmente la fachada exenta de un futuro edificio de viviendas que enfila el entorno del viejo Mercado del Carmen; como en la calle Miguel Redondo se restaura una emblemática fachada de ladrillo.

Proyectos que se unen a la reciente restauración de la clínica Zarza junto al Gran Teatro, convertida en la sede del Colegio de Aparejadores; una obra muy elogiada por los expertos, al rescatar el patrimonio en el sentido más estricto. Muy cerca, en la esquina con Gobernador Alonso, se ha recuperado el edificio que hoy ocupa la franquicia de Tintoretto; y asimismo se ha recuperado en la calle Rico un inmueble destinado a oficinas.

Todo al margen de la restauración de la arquitectura religiosa de Huelva, a instancias de la Administración autonómica y el Obispado.

Se van enmendando los cauces desde que se restaurara desde la iniciativa municipal la Gota de Leche y la Unió y el Fénix, con una nueva sensibilidad y un urbanismo preventivo que ha blindado ya la protección de casi 200 edificios de interés patrimonial, con la reconstrucción como recurso último y garantía estética. Y crece la familia, porque el Pleno acordó en el último mandato agregar al catálogo cinco obras contemporáneas: la estación de autobuses de Damas; las oficinas del Puerto; la capilla del Psiquiátrico; el nuevo tanatorio y el edificio de Aguas de Huelva.

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