La mayoría de los edificios públicos de la capital da la espalda a los discapacitados

  • Las principales deficiencias detectadas se encuentran en los servicios y en los ascensores que, en muchas ocasiones, están sin adaptar · En la provincia de Huelva, alrededor de 22.000 personas tienen alguna discapacidad física

Ascensores sin pasamanos reglamentarios, aseos y teléfonos sin adaptar o ausencia de aparcamientos reservados. Son algunas de las deficiencias que todavía existen en los edificios públicos de Huelva, que impiden que 22.000 onubenses puedan desarrollar una vida normal, "accediendo a los mismos lugares, ámbitos, bienes y servicios que están a disposición de cualquier otra persona", como exige la Ley de Igualdad de Oportunidades.

Si realizar cualquier gestión administrativa es para muchos como subir una cuesta por las interminables colas que hay que soportar en más de una ocasión, para los discapacitados físicos esa cuesta se convierte en un muro infranqueable, según un estudio elaborado por la Unión de Consumidores (UCE) en colaboración con la Confederación Andaluza de Personas con Discapacidad Física y Orgánica, donde se analiza la accesibilidad a las cinco dependencias municipales más frecuentadas en las capitales andaluzas, en el que se concluye que Huelva únicamente cuenta con buenos accesos a los edificios y mostradores de atención al público adecuados, aunque "con matizaciones". El resto, aún está por hacer.

Si un minusválido llega a la Delegación de Medio Ambiente, situada en la calle Plus Ultra, el primer problema con el que se encuentra es con la ausencia de estacionamiento propio, así como de plazas reservadas para personas con movilidad reducida (como ocurre en la totalidad de los edificios analizados por la Unión de Consumidores). Aunque los ascensores cumplen con las medidas de accesibilidad y los indicadores acústicos preceptivos, no disponen de pasamanos a la altura reglamentaria. El principal problema llega si se quiere hacer uso de los aseos, que están sin adaptar al no contar con barras de apoyo laterales (ya sean fijas o móviles) y no permitir ni siquiera el giro de 360 grados de una silla de ruedas. En el caso de la Delegación de Participación Ciudadana, ubicada en la calle Niña, la situación puede resultar más embarazosa, ya que en sus instalaciones ni siquiera están dotadas de ascensores y los aseos únicamente cumplen con el requisito de la circunferencia inscrita de 1,50 metros, pero ni tienen barras, ni grifería monomando ni el resto de requisitos necesarios para su uso por personas con discapacidad.

Tercera visita, a la Delegación de Bienestar Social, ubicada en el Paseo de Independencia. Cuenta con ascensores perfectamente accesibles y adaptados, como también lo están sus aseos, aunque si quien acude a sus instalaciones es sordomudo no podrá ser atendido como el resto de ciudadanos porque no existe un servicio específico para las personas con discapacidad. Éste es el único edificio inspeccionado que cuenta con un salón de actos, que a pesar de contar con un buen acceso no dispone de plazas reservadas ni señalizadas para personas con movilidad reducida.

Peor aún se encuentra el Servicio municipal de Recaudación, ubicado en la calle Rábida, donde resulta imposible que un minusválido pueda acudir sólo para realizar cualquier gestión. Además de no contar con estacionamientos, no dispone ni de ascensores, ni de espacios reservados ni de teléfonos públicos (que han de estar adaptados), ni de aseos adaptados (únicamente cumplen el requisito de mantener a una altura adecuada los accesorios).

Por el contrario, el edificio que alberga la Gerencia Municipal de Urbanismo (en la calle Plus Ultra) se presenta como el mejor dotado de los cinco que se han analizado, aunque también se detectan irregularidades, como la reserva de espacios para discapacitados o la inadecuada ubicación de accesorios en los aseos.

Con estos resultados, Huelva se presenta, junto a Almería, como una de las capitales andaluzas donde más deficiencias existen para que los discapacitados puedan ser ciudadanos de pleno derecho en las dependencias municipales. De ahí que desde UCE se dé una llamada de atención a la Administración, ya que se entiende que ésta debe ser el ejemplo para otras instituciones y entidades, tengan o no carácter empresarial, para conseguir que la concienciación cale en toda la sociedad, sobre todo, cuando sólo faltan unos días para que concluya el Año Europeo de Igualdad de Oportunidades para Todas las Personas.

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