El descontrol por la lluvia plantea la necesidad de un protocolo interno

  • Las cofradías deben saber cómo reaccionar ante una situación de riesgo La movilidad en la Carrera Oficial debe ir más allá del voluntarismo de unos letreros indicadores de paso

La Tertulia Cofrade El Aguaó de Huelva Información cerró su ciclo con el tradicional ¡Ahí queó! Un encuentro en el que redactores y colaboradores de nuestro diario hicieron un balance de la Semana Santa. Asistieron Eduardo J. Sugrañes, José Enrique Morán, Antonio Frochoso, Manuel Soto, Cinta Ortega, Horacio Galea, José Enrique Sánchez, José Antonio Vieira, Carmen Córdoba y Olga Guerrero, así como los redactores gráficos del periódico, Alberto Domínguez, Josué Correa y Juanmi Canterla. Se inició con un reconocimiento y agradecimiento al Complejo Rafael, que recibió Rafael Acevedo, por la buena acogida que un año más recibió la tertulia.

La primera consideración que se hizo fue resaltar la Semana Santa como la celebración más importante de las que tiene lugar en la ciudad durante el año, así como la manifestación popular que a más personas convoca.

La tertulia arrancó como se iniciaron las salidas procesionales. Se habló primero de la lluvia, cuando esta no se espera y acaba haciendo acto de presencia, descontrolándolo todo. Las reacciones en el Domingo de Ramos, así como en el Martes Santo fueron completamente dispares en las cofradías que se vieron afectadas. En el Lunes Santo la respuesta fue conjunta y es que a la hora de la salida de tres cofradías llovía, con lo cual la decisión era bien fácil: quedarse en casa. Pero qué ocurre si el tiempo aparece bueno y a lo sumo la amenaza es de una leve llovizna asumible y, sin embargo, sorprende una lluvia más intensa. ¿Qué hacer en ese momento?

Se resaltó que el Consejo tiene un protocolo de lluvia que funciona bien, en cuando a ofrecer una hora de demora en la salida o acompañar e intentar solventar los problemas que se le pueda plantear a una hermandad que en su procesionar se encuentra con la lluvia. Sin embargo lo que se adolece es de un protocolo interno de cada cofradía, que plantee qué hacer, cuál debe ser la reacción más oportuna dependiendo de dónde se encuentre. Evitar la improvisación.

Alguna cofradía que vio cómo su cuerpo de nazareno se volatilizó, como en el caso de la Sagrada Cena. En otra se asume el riesgo de volver al templo para evitar la 'estampida' de costaleros, cuando tenían el ofrecimiento de refugiarse, a lo que dijeron que no en el caso de la Redención a la ermita de la Soledad.

Otra cuestión es si merece la pena un esfuerzo titánico, como el que hizo la Sagrada Cena de volver al templo desde la Carrera Oficial en cinco chicotá, cuando tenían el ofrecimiento de refugio en la iglesia de la Esperanza.

Hay aspectos tan fáciles para el protocolo interno como contar con un plástico apropiado para proteger los pasos o un capote para las imágenes. Mutilados, que se refugió en la Concepción, esperó el tiempo prudencial y luego buscó un plástico, como pudo se le puso al palio para el retorno. A la Borriquita le cogió cerca del templo y en un arreón se encajó en San Pedro.

La otra experiencia es la del Martes Santo, cuando a tres cofradías la lluvia le sorprende en Carrera Oficial y a la última camino de ella. La reacción fue distinta e, incluso, inesperada a tenor de la experiencia de otras ocasiones similares. El caso es que la Sentencia decide la vuelta al templo, con el Señor protegido por un capote. Estudiantes, que se encuentra entrando en Carrera Oficial, se encamina a refugiarse en la Concepción, lo que ya estaba haciendo el palio de los Dolores. La sorpresa es que el paso de la Sagrada Lanzada se va a la Concepción. Luego llega la Virgen del Valle. Lo que nadie esperaba es que Pasión continuara su camino con la lluvia.

Sí quedó evidente que cuando está refugiada alguna cofradía en la Concepción es materialmente imposible que otra pueda hacer su estación de penitencia.

¿Por qué se dieron decisiones distintas y en algunos casos tan dispares? Quizás lo que haga falta es, como se indicó en la tertulia, pararse un momento, serenarse y ver qué hacer. Evitando carreras que a lo único que pueden conducir es aun percance con un nazareno o un costalero y eso sí que no tiene arreglo, los dorados y los mantos, sí. Para ello ayudaría mucho un protocolo de lluvia interno de la propia hermandad, como la previsión de llevar un capote y plásticos adecuados en los palios. Evitando el exceso de partes meteorológicos, algunos de dudosa fiabilidad, que solo crean el alarmismo. Sobre todo, lo más importante, es el principio de la solidaridad entre cofradías.

La obligatoriedad de la Carrera Oficial para el Nazareno fue un tema que suscitó controversia. Desde la postura de quien lo que ve no le gusta nada, con los palcos vacíos y exige la misma plenitud que cualquier otra jornada y propone un acto de generosidad de todos para que no la tengan que realizar.

De ahí a quienes opinan que lo que tiene que hacer la hermandad es no salir a las cuatro de la madrugada. Se recordó que en su momento a otras dos hermandades no se les facilitó la presencia de ellas en la madrugada por la rigidez del Nazareno en mantener su hora de salida.

Se dejó sobre la mesa de que se trata de una jornada más y de no haber cofradías en la Carrera Oficial, el Consejo debería devolver al abonado del palco esa parte proporcionar de lo que paga.

La movilidad en el tramo de la Carrera Oficial es una necesidad. El debate de si cerrada o abierta, queda 'cerrado' cuando es un acto en la calle y hay que facilitar la fluidez en todos los sentidos. Se valoró el voluntarismo de los letreros que indican las direcciones recomendadas. Lo que se ve clave es que se utilicen de manera obligada, porque va en beneficio de todos. Destacando el trabajo que realizan las fuerzas de seguridad, la creación de un Cecop no se descartó o al menos la responsabilidad de las hermandades para evitar recorridos incoherentes de cofradías que suben y bajan calles alargando los recorridos; buscando vías que solo tropiezan con otras cofradías, o aquellas que no cogen el camino más natural y corto para llegar a la Carrera Oficial.

La unificación de la estación de penitencia, como acto propio de todas las cofradías en la parroquia de la Purísima Concepción, es un tema que se debatió en la tertulia. Se expusieron cuestiones tan básicas como la formación de los cofrades sobre este aspecto, haciéndoles participes de la misma ya que la estación solo la realiza la junta de gobierno. Sin olvidar que sería conveniente que el ritual sea igual para todas las cofradías, en una propuesta conjunta del Consejo de Hermandades por unificar criterios.

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