Del corralito a disfrutar en Moguer

  • Hostelero

"Ya de acá no me mueve nadie". Fue su declaración de intenciones. Roberto disfruta de Moguer, en donde aterrizó un día cualquiera del año 2002. Roberto es la imagen de la superación, del trabajo diario, como queda patente en su quehacer diario al frente del Bar Los Leones.

Atrás, muy atrás, quedan los días amargos vividos en Argentina (nació en Buenos Aires), de la que salió por mor del corralito. Allí tenía una empresa de muebles, pero los acontecimientos vinieron mal y se tuvo que marchar.

Roberto Daniel Díaz tuvo que hacer las maletas y recalar en Moguer. Era lo más 'cercano' que tenía gracias a que su hijo estudiaba en La Rábida. No se arrepintió de su elección: "Se vive bien acá, yo ya no me muevo", repite con insistencia Roberto, al que le costó bien poco adaptarse a la nueva vida.

Su nueva vida empezó con el bar que regenta, en donde ha hecho muy buenos amigos: "La gente es estupenda, me tratan bárbaro", asegura una persona que tuvo que empezar casi de cero tras su llegada a Moguer, al frente del bar. Desde detrás del mostrador, Roberto sí atisbó una diferencia grande entre el argentino y el español, ya que para su bien como él mismo dice "aquí la gente va de tapitas, lo que no ocurre en Argentina".

Como buen argentino, Roberto es un gran aficionado al fútbol. Reconoce que "a los tres días de estar acá me hice socio del Recre". Ahora es un recreativista consumado, aunque en el fondo de su corazón siempre hay un 'huequito' para "el Racing". En definitiva, lo único que ha tenido que hacer es tintar más de azul la rayas de la camiseta, porque el resto es similar.

Roberto admite que ha disfrutado mucho con el Recre, "mucho más ahora en Primera", y tiene claro que "si sigue haciendo las cosas como hasta ahora, va a seguir en Primera mucho tiempo". Ese es el deseo de Roberto Daniel Díaz, un argentino que se afincó en Moguer, de donde no piensa salir, y en donde la cosa le va linda.

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