"Te topas con ciertas personas incapaces de controlar su machismo"

  • Después de 24 años de experiencia laboral, dice que la empresa es algo "innato y vocacional" y que de la inquietud se logra innovar

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A sus 42 años, María Luz Rodríguez Gurrea dirige uno de los centros de mayores más modernos e innovadores del país. Se trata de la residencia El Andévalo en El Cerro. Estudió Magisterio pero le hubiera gustado cursar Arquitectura, aunque no pudo "por la falta de recursos". Con 18 años empezó a trabajar en la constructora de su padre, en un mundo de hombres y "muy machista". Nacida en Tarifa sus obligaciones como empresaria la han llevado a residir en Andújar, Gibraltar, Córdoba, Sevilla y 17 años en Madrid, hasta que se trasladó a Aljaraque, donde vive actualmente con su familia. Reconoce que todo lo ha aprendido a base de experiencia y... de la vida misma.

-¿La empresaria nace o se hace?

-Creo que es innato y vocacional, por lo menos en mi caso así ha sido. A los 18 años ya tenía muy claro que me quería dedicar a esto. Pero era una especie de extraterrestre cuando, hace 25, siendo una mujer muy joven, me puse al frente de 300 obreros de la construcción.

-¿Son más difíciles los inicios en el mundo de la empresa para una mujer?

-Yo me siento muy afortunada. Por una parte, porque mi padre, que tiene ahora 71 años, apostó por mí como empresaria y me apoyó a la hora de iniciarme en uno de los sectores más machistas de aquella época, el de la construcción. Por poner un ejemplo, al principio, tuve empleados a mi cargo que rehuían relacionarse directamente conmigo para evitar recibir órdenes de una mujer. Con el paso del tiempo me fui sintiendo menos discriminada hasta que, poco a poco, me gané su confianza.

-¿Cómo surgió la idea de poner en marcha un centro de mayores en El Cerro de Andévalo?

-En realidad, porque ya estaba muy cansada de vivir en Madrid tras 17 años y quise regresar a mi tierra, Andalucía. Además, estaba viendo venir la hecatombe que se iba a producir en la construcción y teniendo en cuenta que en Madrid había construido un gran centro de día para personas mayores y que en mi entorno familiar había cierta relación con geriátricos, lo vi como una buena alternativa de negocio a la construcción y una forma de diversificar mi actividad empresarial. Comenzamos a buscar terrenos en varias comunidades, aunque siempre con Andalucía como principal objetivo, hasta que se me presentó la oportunidad del concurso público en El Cerro. Gané la construcción y posterior gestión del centro de mayores y, tras una inversión de casi 5 millones de euros, aquí estoy.

-El centro atraviesa graves dificultades...

-Sí porque iniciamos el proyecto con unas expectativas que no se han cumplido. El Ayuntamiento de El Cerro nos traspasó el compromiso de la Junta de Andalucía de concertar un número de plazas que aún no se ha producido. Estos días hemos tenido noticias que apuntan al inminente concierto de parte de las plazas comprometidas, que se irán ampliando posteriormente por fases.

-¿Le cerró alguna puerta el hecho de ser mujer?

-Hasta el momento no he tenido problemas ni con las entidades financieras ni con las administraciones públicas al iniciar mi actividad empresarial por el hecho de ser mujer. En otros círculos sí he notado cierta falta de valoración por el simple hecho de no ser hombre, algo que, lejos de amedrentarme, ha provocado que me sublevara contra la desigualdad entre ambos sexos. Y es que, te topas con ciertas personas que son incapaces de controlar su machismo, aunque aparentemente quieran evitar manifestarlo públicamente. Por ejemplo, con los bancos no he tenido nunca problemas en mis gestiones por ser mujer, aunque como todos los empresarios sí los estoy teniendo actualmente como consecuencia de la actual coyuntura económica. En general, no he encontrado con nadie que no se haya fiado de mi proyecto empresarial por mi condición de mujer. Muy al contrario, los que me conocen me llaman la conseguidora porque soy muy tenaz, insistente y paciente hasta que consigo lo que quiero, algo que no creo que tenga nada que ver con el hecho de ser mujer.

-¿Ha tenido problemas por ser joven en sus inicios empresariales?

-Por supuesto, no es lo mismo comenzar a los 30 que a los 18 años, con esta edad aún no tienes ninguna experiencia. Lo mío fue claramente este último caso, un proceso iniciado desde abajo, desde los cimientos, hasta que despegué, gracias a la empresa y al apoyo de mi padre. Para mí, la juventud no supuso ninguna barrera, sino todo lo contrario, porque cuando eres joven no tienes responsabilidades domésticas ni cargas familiares y dispones de todo el tiempo del mundo para invertirlo en tu proyecto empresarial. Tan sólo pongo un ejemplo: mientras que mis amigos a los 18 se hartaban de cubatas, yo ya estaba en el negocio.

-Tiene cargas familiares, con el paso de los años ¿cómo se concilia familia y empresa?

-La cruda realidad es que quien lleva el peso de los asuntos más básicos del hogar sigue siendo, desgraciadamente, en la mayoría de los casos, la mujer. Por otra parte, siendo empresaria nunca he tenido horarios de trabajo y tengo que agradecer la ayuda de mi madre con mis dos hijos. Otra cosa es encontrar un marido que entienda este ritmo de vida en el que no tienes horarios. En mi caso, he tenido suerte.

-¿Cree que hay algún aspecto en que las mujeres lo tengan más fácil?

-Yo me lo he currado todo y mi principal consejo es que para obtener ventajas hay que ser muy cauta. En cuanto a subvenciones, por el hecho de ser mujer nunca he recibido ninguna. En el aspecto social me gustaría denunciar que hay grandes firmas que, por pura estrategia de marketing, les interesa contratar para ciertos servicios a empresas dirigidas por mujeres. Pero lo cierto es que nuestra principal ventaja es que tenemos un sexto sentido para analizar las relaciones entre las personas en el mundo de la empresa y actuamos en función de la persona con la que tienes que tratar, con la que tienes enfrente.

-¿Son más innovadoras las mujeres empresarias?

-En mi caso creo que sí porque me considero una inconformista por naturaleza, pienso que todo se puede hacer mejor. Esto junto a mi curiosidad, me llevó a investigar sobre todos los sistemas energéticos existentes en el mercado para encontrar algo diferente y más rentable para este centro de mayores. Tras visitar bastantes ferias especializadas en el sector energético, opté por incorporar energía geotérmica. Si como empresaria no tienes ese punto de inquietud e inconformismo no puedes ser innovadora.

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