Los chiringuitos dan por perdida la Semana Santa

  • Las instalaciones hosteleras de playa se llevan la peor parte del temporal

  • Buena parte de ellas se localizan en La Antilla y Matalascañas

Abundante lluvia, fuertes vientos del sur y el suroeste, luna llena, mareas de muy alto coeficiente, y sobre todo la persistencia de todos estos fenómenos juntos durante varios días, fueron los principales elementos que hicieron la pasada semana de la borrasca Emma una de las más virulentas que han azotado el litoral del Golfo de Cádiz en muchas décadas. Y es que ni los más viejos del lugar habían visto nunca algo así.

La mejor prueba de ello, el reguero de destrozos que dejó dicho temporal a su paso por las costas de Cádiz y Huelva, con importantes destrozos en el mobiliario de muchas playas, en construcciones públicas como paseos marítimos y calles o en viviendas de primera línea de costa y hasta de segunda en algunos casos, como sucedió en la playa lepera de La Antilla.

Algunos locales además de sufrir desperfectos han sido objeto de saqueos

Pero sin duda la peor parte de los devastadores efectos de Emma ha sido para las construcciones más frágiles, los chiringuitos de playa, muchos de los cuales han dado ya por perdida la Semana Santa y todo el resto de la pretemporada veraniega, especialmente los más afectados, que en la provincia de Huelva se localizan sobre todo en playas como las de La Antilla (Lepe), Isla Cristina y Matalascañas, entre otras.

Para Stephane Navarro, presidente de la Asociación de Chiringuitos de Huelva, quien además es propietario de una de las instalaciones de este tipo que más daños ha sufrido de todo el litoral onubense, ha señalado que el sector está aún "bajo los efectos del shock que ha supuesto vivir todo esto, que ha sido muy fuerte, ya que no estamos acostumbrados a este tipo de temporales".

Navarro también ha querido dejar patente la "preocupación" del sector por el estado en que han quedado las playas, que según sus palabras "han sufrido un destrozo bastante considerable y somos conscientes de lo que cuesta reponer todo esto".

A pesar de todo ello también se ha mostrado "ilusionado" porque "hemos visto que todas las autoridades se han implicado y nos han dado su palabra de que para Semana Santa las playas estarán al menos preparadas para el baño, y de cara al verano completamente restauradas". En este sentido se ha mostrado convencido de que "las ayudas van a llegar porque los políticos han venido de la mano a comprobar los daños y se han sensibilizado muchísimo con esto, independientemente del color político de cada uno. Y eso es muy positivo para nosotros porque percibimos que van todos en la misma dirección, que no es otra que la reposición de todo esto".

El chiringuito de Navarro, el Camaleón, situado en La Antilla, ha quedado "siniestro total" como consecuencia de Emma, lo que obligará a este empresario hostelero a realizar una "fuerte inversión" en instalar uno nuevo y a retrasar la fecha de apertura de su negocio. "Tenía previsto abrir el pasado puente del Día de Andalucía -incidió-, lo cual evidentemente fue imposible, al igual que lo va a ser en Semana Santa, siendo ahora el reto poder abrir a partir del 15 de junio para la campaña estival".

Stephane Navarro llegó a la playa lepera de La Antilla en 1998 y "cuando nos hemos venido a dar cuenta llevamos ya 20 campañas seguidas al frente de un negocio del que actualmente vivimos entre 14 y 18 familias durante bastantes meses al año.

En este sentido, confiesa visiblemente emocionado frente al amasijo de madera y hierros al que la fuerza del mar ha reducido lo que hasta la pasada semana era su chiringuito, que estos días "lo hemos pasado muy mal". Y es que, según prosigue, "son muchas las ilusiones que se depositan en un establecimiento así. Y es mucha la inversión, no tanto económica o de tiempo, sino sobre todo emocional, ya que se sacrifican muchas cosas para poder vivir de esto. Sientes mucha impotencia cuando ves que llega una cosa así y, en unas pocas horas, el mar se lo lleva todo".

Algo menos graves han sido los daños sufridos por el chiringuito Almalu I, que regenta desde hace ya 17 años Rafael Rodríguez Redondo junto con varios familiares, y que se encuentra frente al camping Giralda, muy cerca de la Playa Central de Isla Cristina, una instalación de la que viven en temporada alta una media de 15 familias.

En su caso, el temporal se ha llevado los 150 metros cuadrados de tarima de la terraza del chiringuito, además de una carpa de 100 metros cuadrados y su estructura de madera. "Sólo se ha salvado el módulo de madera donde se encuentran la barra y la cocina", ha detallado Redondo con resignación, quien añade que las pérdidas, tras una primera valoración, podrían estar entre 40.000 y 50.000 euros.

A ello habría que añadir, prosigue, las pérdidas derivadas del saqueo del que fue objeto el chiringuito pocas horas después de haber quedado arrasado por el temporal, cuando los ladrones "se llevaron lo poco que pudimos salvar", y lo que dejarán de ingresar por no poder abrir en Semana Santa. "Ahora tendremos que correr mucho para poder abrir a finales de junio", ya que "no nos queda otra, es nuestro medio de vida, y tenemos que aprovechar el verano para subsistir el resto del año".

"No queda otra que levantarse y ponerse el mono de trabajo para empezar de nuevo", ha señalado finalmente Rodríguez, quien asegura que "lo mejor de todo esto ha sido el apoyo recibido de numerosos amigos, familiares y clientes, que en los peores momentos estuvieron con nosotros, arrimando el hombro entre pleamar y pleamar para intentar salvar esto".

También en Isla Cristina, un poco más hacia levante, concretamente en la playa de Urbasur, el chiringuito Neptuno II, uno de los más veteranos de la zona con casi medio siglo de historia, tampoco podrá abrir este año hasta el verano. Es más, su propietario, Rogelio Segundo, ha señalado a esta redacción que su previsión inicial era abrir para el pasado puente de Andalucía, para lo cual "ya teníamos hasta el género comprado".

El veterano empresario hostelero asegura que en los 46 años que lleva al frente de este chiringuito, del que vive una veintena de familias en verano, "he visto muchos temporales, pero tan devastador como este, ninguno", al tiempo que detalla que los daños en su instalación "han sido cuantiosos", con destrozos en el mobiliario y con la destrucción de buena parte de la terraza y del muro que protege el chiringuito. "Las pérdidas son incalculables -añade- y a ellas habría que añadir lo que estamos dejando de ingresar por no haber abierto el puente de Andalucía".

De todas formas Segundo no descarta aún del todo poder abrir el Neptuno II en Semana Santa, "siempre y cuando no sólo lleguen ayudas, sino sobre todo que se nos permita arreglar los desperfectos".

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