Huelva
La cría en cautividad continúa y deja 48 cachorros en la pasada temporada

El porcentaje de supervivencia después de los primeros 60 días fue del 83%

Un cachorro de lince ibérico en el centro de cría de El Acebuche.
Un cachorro de lince ibérico en el centro de cría de El Acebuche. / antonio pizarro

Junto a los esfuerzos para contribuir a la conservación del lince ibérico en el medio natural, el programa de cría en cautividad de esta especie en peligro de extinción -que lleva funcionando ya más de 11 años- continúa y la pasada temporada reproductora, que se desarrolló entre finales de 2015 y la primavera de 2016, se cerró con 48 cachorros que salieron adelante en los distintos centros andaluces.

Inicialmente nacieron 58 ejemplares, pero diez fallecieron por distintas causas. Así, según la información que aparece en la web del Programa, el período de supervivencia de los cachorros tras los primeros 60 días de vida -una vez superado el período que sufren todas las camadas de lince ibérico- fue del 83%, cifra superior al promedio de estos 11 años de cría en cautividad, que es del 74%.

En la pasada temporada se emparejaron 23 hembras reproductoras, cifra inferior a las 27 de la anterior, al disponer de menos espacio en los centros de cría debido al alto número de ejemplares albergados en el programa. Por ello, según aseguran desde el mismo, hubo que buscar un equilibrio entre "emparejar al mayor número posible de hembras reproductoras y asegurar un buen manejo de los cachorros que vayan a liberarse en el medio natural".

Concretamente, en el Centro de El Acebuche, ubicado en el Espacio Natural de Doñana, nacieron 12 cachorros, de los que finalmente sobrevivieron ocho, según los datos que constan en la web del programa de conservación ex situ.

Entre los ejemplares emparejados en la pasada temporada de cría en los distintos centros andaluces, hubo cinco hembras para las que era su primer año reproductor, tres de las cuales no quedaron gestantes, una tuvo un aborto a los 43 días de gestación y solamente una gestó y dio a luz con normalidad a una camada compuesta por tres cachorros. Este fracaso reproductor en hembras primerizas entra dentro del rango normal registrado en el programa hasta la fecha y no se descarta en absoluto la reproducción exitosa en campañas venideras. Precisamente, la próxima comenzará previsiblemente en breve, ya que la época de celo en esta especie suele comenzar entre enero y febrero, adelantándose en las regiones meridionales desde finales del mes de diciembre hasta mediados de febrero.

La meta principal de los programas de cría en cautividad cuya finalidad es la recuperación de una especie en peligro de extinción es proporcionar un número suficiente de animales sanos para ayudar a restaurar la especie en la naturaleza. Al mismo tiempo, estos programas sirven para mantener una reserva de animales como salvaguarda frente a una posible extinción hasta que las condiciones de tamaño y viabilidad de la población silvestre hayan sido restauradas. Para contribuir a alcanzar esta meta, aparte de atender las necesidades de espacio, nutrición, y etológicas de cada individuo, es preciso contar con un buen manejo genético y demográfico de la población cautiva.

En la actualidad, el lince ibérico está restringido a dos áreas separadas entre sí, Doñana-Aljarafe y Sierra Morena (Guadalmellato-Cardeña-Andújar-Guarrizas), aunque en 2014 se iniciaron reintroducciones en Portugal, Extremadura y Castilla-La Mancha.