La catedral acogió la Misa del Gallo que presidió el obispo

  • Las celebraciones eucarísticas se prodigaron. Resaltan la tradicional de la residencia Virgen del Rocío y los Maristas que conmemorarán su 75º aniversario

El sentido más espiritual de la Nochebuena se volvió a vivir en la capital, teniendo su exponente más emblemático en la celebración de las misas del Gallo en diferentes parroquias y lugares. La presencia del obispo de la Diócesis, monseñor José Vilaplana, presidió la celebración eucarística en la catedral de La Merced. Ha sido su segunda Nochebuena como primer responsable de la Diócesis onubense, aunque en la celebración de 2006 presidió la Misa del Gallo en otro lugar tradicional de la madrugada de la Navidad en nuestra capital: el convento de Las Oblatas.

El obispo se ha detenido en esta Navidad en el concepto de la cercanía de Dios. La cercanía es el primer paso del amor. "Dios, que es Amor -ha señalado Vilaplana-, se adelanta hacia nosotros haciéndose nuestro prójimo, nuestro semejante, compartiendo nuestra condición humana para que nosotros compartamos la divina. Se acerca para comunicarnos su amor y su ternura, por lo que confío en que nada, en esta Navidad, nos distraiga de esta verdad".

El obispo reflexionó sobre la vida de Jesucristo: su nacimiento, su predicación, su muerte y resurrección, que "ilumina siempre nuestra vida, la orienta y le marca el camino que conduce a la paz. Que la cercanía de Dios nos ayude y nos enseñe a ser cercanos a nuestros hermanos y hermanas".

Monseñor Vilaplana se refirió a la incomunicación que existe en nuestra sociedad: "Experimentamos a menudo el drama de la incomunicación en el interior de las familias, entre los grupos sociales. Así, muchos ven estos días como tristes. Por eso, también deseo que todos hagamos un gran esfuerzo para crear una corriente de cercanía en todos los ámbitos de nuestra sociedad. Que nadie se sienta solo". Ya ayer, la Misa de Navidad la celebró el obispo en el centro penitenciario.

Otro punto tradicional en Nochebuena se encuentra en la residencia Virgen del Rocío, en donde durante la tarde, hay otra misa a la que asisten los ancianos que allí viven, familiares y cuidadores. En esta ocasión se contó con la presencia del obispo emérito monseñor Ignacio Noguer.

Asimismo, dentro de este panorama de cultos en la celebración más señalada de la cristiandad, hay que mencionar la capilla del colegio Colón, en donde la celebración eucarística fue presidida por monseñor Juan Mairena. La misa tuvo como valor añadido que aporta una gran emoción, el hecho de que este centro docente celebra el próximo año, el 75º aniversario de la presencia marista en nuestra capital.

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