En carretas al santuario de la Cinta

  • lLa Hermandad del Rocío peregrina hoy con la carreta de su Simpecado hasta la ermita

  • Los autos de buen gobierno advertían en el siglo XVIII cómo había que ir por el camino

La ermita de la Cinta, en una estampa de principios del siglo XX, rodeada de campo y huertos, espacio donde se celebraría su romería. La ermita de la Cinta, en una estampa de principios del siglo XX, rodeada de campo y huertos, espacio donde se celebraría su romería.

La ermita de la Cinta, en una estampa de principios del siglo XX, rodeada de campo y huertos, espacio donde se celebraría su romería. / POSTAL DE LA ÉPOCA · ARCHIVO: E.J.S.

Hay muchas formas de llegar al santuario de La Cinta, tantas como deseos. Hoy hay quienes lo hacen andando en un recorrido de paseo o promesa, cualquier día del año. Desde esta semana se puede llegar hasta en los autobuses de Emtusa en la línea 6, que acaba de poner una parada junto al santuario. Es un lugar de peregrinación que se reafirma en este tiempo Jubilar en el que además de las muchas visitas privadas que se le hace a la Virgen de la Cinta, ha habido un continuo peregrinar de asociaciones, hermandades y muchas instituciones.

La historia recuerda que el santuario es un peregrinar hacia a la Virgen, como lo es el relato histórico de la llegada de Cristóbal Colón en 1493 como un romero más para agradecer a la Virgen de la Cinta su intercesión en el viaje descubridor.

Los autos de buen gobierno que hablan de la fiesta de La Cinta cumplen 225 años

Una historia que habla de fiesta para el 8 de septiembre, en la que muchos iban en carretas para disfrutar de estas jornadas en el campo como en cualquier otra romería de los pueblos de nuestro alrededor. La Virgen tuvo su fiesta en el santuario, donde lo fue siempre, hasta que a finales de 1863 se instaura además la feria de la ciudad en sus días, coincidiendo con las bajadas de la Virgen para visitar al pueblo de Huelva en sus cultos anuales de la novena.

El Archivo Municipal de Huelva guarda dos autos de buen gobierno de hace ahora 225 años en los que se habla de aquellas fiestas, de la romería en el entorno de la ermita, de los carreros y de quienes llevaban animales para que todo fuese dentro del orden y las buenas conductas. Así, el abogado Martín Barrera y Álvarez, corregidor y capitán de guerra de Huelva y su partido, alertaba en la víspera de la fiesta de la Virgen a todas las "personas de cualquier clase y condición que sean" que "vayan a la ermita de la Cinta en bestia o carretas, no lleven aquellas ni estas con paso acelerado ni corriendo, bajo multa de cuatro ducados y dos días de cárcel y si se verificasen algunos daños proceder contra ellos como haya lugar". Pero es más, se obliga a que deben "dichas carretas llevar el carretero delante a la ida y vuelta".

Al año siguiente hay un auto de buen gobierno dictado el 5 de septiembre por el mismo Martín Barrera y Álvarez, en el que obliga a "los que vayan en bestias se conduzcan sin atropellamiento ni carreras". Aquella fiesta, aquella romería en el entorno del santuario de la Cinta, se llevaba a cabo "con gran concurso de los pueblos comarcanos", según relata en ese mismo siglo XVIII Juan Agustín de Mora, en 1762. Es una centuria importante, de gran impulso en lo festivo, pues Francisco Martín Olivares, en 1756, incrementa los actos religioso e instituye la procesión de los marineros alrededor de la ermita y con ello surge la necesidad de encargar la talla de la Virgen de la Cinta, que reproduce la icona mural. Pero, además, en lo festivo, Martín Olivares deja una partida para "los fuegos, ruedas y cohetes", lo que sin duda debió constituir un espectáculo y un atractivo para ir hasta la ermita.

Los autos de buen gobierno reflejan también la severidad de aquel tiempo. Todo estaría cerrado a las doce de la noche, cuando las personas debían retirarse a sus casas "bajo la pena de cuatro ducados". Pasada esta hora "se cierre dicha ermita y todos los puestos comestibles y venta de vino y demás licores fuertes, bajo multa de seis ducados". Los vendedores sólo podrían estar en "sus puestos con luces hasta la hora de las diez, en la que deberán apagarlas y dirigirse a el pueblo". Se les daba luego una hora para que todos estén de vuelta y "recogidos en el pueblo".

No es ahora fiesta de romería en la ermita de la Cinta, el tiempo ha hecho que se viva una forma distinta pero igual en el fondo, que es la ferviente devoción de Huelva hacia su Patrona. Sin embargo, hoy vuelve la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío a peregrinar con carreta, llevan la de su Simpecado en una ocasión jubilar. Salen a las 11:00 de su casa y llegan a las 13:15. Por El Conquero recordarán a aquellos que en devoción iban a ver a la Virgen de la Cinta en sus carretas. Se disfrutará con una estampa nueva, aunque asentada en la historia cintera.

Está bien recuperar, aunque sea solo por un día, escenas para que las conozcan nuevas generaciones.

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