La capital onubense, bache a bache

  • Los profesionales de la carretera exigen que el firme de las calles de Huelva se arregle de forma urgente y aseguran que al menos 34 vías de la ciudad presentan un estado "lamentable"

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Los ciudadanos de Huelva se ven obligados a convivir con resignación con un buen puñado de obstáculos (baches, socavones, escalones y grietas en el asfalto) en las vías de la capital que están acabando con la paciencia de los profesionales de la carretera y de los conductores.

"Es raro la calle que no está en mal estado", sentencian los taxistas, los conductores de ambulancia y de autobús, los repartidores o los profesores de autoescuela. Por ello, exigen al Ayuntamiento de Huelva que adopte medidas de urgencia para arreglar el deteriorado pavimento tanto en las vías más transitadas como en otras que "están completamente abandonadas y se cuentan por decenas".

Es complicado realizar un cálculo exacto del número de calles cuyo pavimento se halla en "un estado realmente lamentable", aunque se podrían enumerar unas 34 con sólo echar un primer vistazo, según los expertos.

Todos coinciden en señalar a la carretera de La Cinta y a la Vía Paisajista como las más malogradas y peligrosas, registrando cada año un buen número de accidentes entre los conductores que intentan esquivar los baches y los que circulan por el carril contrario. El presidente de Servitaxi, Rafael Bravo, dice que "estas dos calles dan vergüenza y son un peligro para los conductores".

Es curioso que para acceder a dos de los reclamos turísticos más importantes de la capital, como son el santuario de La Cinta y el Muelle del Tinto (véase en la foto superior izquierda el estado en que está el pavimento del cruce de las avenidas del Decano y de La Ría) haya que atravesar todo un paisaje gris de cráteres. El Paseo Marítimo, Tráfico Pesado o la Avenida de Las Flores de la barriada de El Torrejón "nos hacen ir dando saltitos todo el día", según explica Bravo.

Además, las averías en los vehículos son constantes. Cuenta el presidente de Servitaxi que "he llegado a alinear las ruedas de mi coche hasta tres veces al año, algo necesario para que no se gasten los neumáticos excesivamente rápido", a lo que añade que "el sufrimiento de los amortiguadores es brutal".

En esta apreciación coincide el presidente de la Asociación Provincial de Autoescuelas, Manuel Vázquez: "He gastado cinco neumáticos desde septiembre hasta la fecha, eso sin mencionar que el deterioro de las carreteras acaba con la dirección y los amortiguadores de los coches".

Vázquez está trabajando en la elaboración de una completa lista de calles "destrozadas". En la intersección de la Avenida de las Fuerzas Armada con la calle Honduras, "he contabilizado dos agujeros en el firme de unos 20 centímetros de profundidad". De la calle Cervantes, en el Matadero, dice que "existen 50 baches en los 50 metros que mide la calle", algo parecido a lo que ocurre en la zona "final de Miss Whitney, una maravilla para destrozar coches".

Otros 200 resaltos acompañan a los conductores a lo largo de la Avenida de Santa Marta, como también las múltiples grietas y socavones de arterias tan importantes como Menéndez Pidal (que desemboca en la Plaza de La Merced), Diego Morón, José Fariñas, Avenida de Guatemala o Paseo de la Independencia.

No duda Vázquez a la hora de manifestar que la única calle de Huelva que está "en condiciones para circular por ella es la calle Honduras", mientras añade a su recuento la Plaza Houston, la Avenida Campos de Montiel o las calles Jabugo, El Murete, Martín Vázquez, Camarada López Luque, Alanís de la Sierra, Juan Nicolás Márquez o Isla Cristina.

Uno de los taxistas adheridos a la cooperativa Teletaxi, José Domingo Cavaco, afirma que "me he encontrado agujeros en las calles en los que, si exagerar, cabe la rueda de un coche". El truco para no destrozar el automóvil es "tener experiencia y saberse de memoria, como todos nosotros, dónde están los más peligrosos para poder esquivarlos".

Al extenso inventario de asfaltados "patéticos" agrega Cavaco la Alameda Sundheim, que presenta dos "señores boquetes" justo enfrente de la Casa Colón, la Avenida de Cantero Cuadrado y los "nefastos adoquines de Pablo Rada, donde nos dejamos cada día las ruedas".

El conductor de la empresa Ambulancias La Cinta Juan Antonio Silva apunta a los accesos a los hospitales de la capital como uno de los principales problemas que encuentra a la hora de realizar con solvencia su trabajo. En el caso del centro hospitalario Juan Ramón Jiménez, Silva indica que "tanto el acceso por la autovía A-49 como por la barriada de El Torrejón son vergonzosos".

Los más nefasto, comenta el profesional alosnero, es el acceso desde la A-5000 a la carretera que lleva hasta el hospital Infanta Elena. Existe en este punto "un enorme escalón de aproximadamente 50 ó 60 centímetros", un bache "descomunal".

Pero esto sigue sin ser lo peor. Tanto él como sus compañeros se ven obligados cada día a "parar la UVI móvil para no dañar al enfermo al que trasladamos de urgencia al hospital". Y la cosa no queda ahí: "Los médicos nos recomiendan siempre que vayamos con cuidado a la hora de realizar traslados de pacientes con problemas graves en la espalda para que no se lastimen más aún".

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