La capital vive una Nochebuena con actos vandálicos y botellón

  • La aglomeración de personas en las calles Vázquez Limón y Ginés Martín comenzó por la tarde y siguió de madrugada

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Lunas rotas, espejos retrovisores arrancados y aglomeración de personas llevando a cabo el supuestamente regulado botellón en puntos en los que no está permitido, con las consecuentes quejas vecinales. Ese es el saldo de la Nochebuena en la capital, una noche en la que las incidencias se relacionaron en gran parte con el vandalismo, aparte de las habituales emergencias sanitarias.

La fiesta comenzaba de forma anticipada en la tarde del lunes, cuando un gran número de personas decidían salir a la calle a almorzar o tomar copas después de la comida en lo que ya es una tradición. Durante esa tarde se saturaron las calles Vázquez Limón y Ginés Martín, hasta el punto de que la Policía Local se planteó cortar el tráfico en esta primera calle para evitar incidentes entre las personas que consumían alcohol en ella y los conductores.

Esta situación se prolongó a lo largo de la tarde hasta que la cercanía de la hora de la cena despejó la zona, aunque se repetiría por la noche. El botellón, supuestamente prohibido fuera del botellódromo habilitado junto al Nuevo Colombino, se producía de nuevo en estas calles, así como en la zona de Pablo Rada. Según fuentes de la Policía Local, en el intervalo que supuso la salida de las personas aglomeradas para las cenas de Nochebuena hubo que avisar a los servicios de limpieza por el mal estado en el que había quedado la zona tras los botellones, pero no se pudo evitar estos ante la gran cantidad de personas que se habían aglomerado en el lugar durante la tarde, ya que no había efectivos suficientes para impedir su permanencia en la calle.

Pero además de los botellones, durante la Nochebuena se produjeron actos de vandalismo especialmente en el centro. En la calle Marina, un gran número de coches sufrieron la rotura de sus espejos retrovisores, mientras que un establecimiento hostelero del Paseo de Santa Fe acababa la noche con una luna rota y otro bar de La Palmera sufría pintadas sobre su fachada. El mobiliario urbano arrancado en algunos puntos de la ciudad o las llamadas a la Policía Local por los petardos en las calles fueron algunas de las otras consecuencias de la Nochebuena en la capital.

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