La batalla electoral contamina el 19-F

  • IU critica el uso político de la manifestación de UGT y el PP la mira con suspicacia · La FOE aún no se ha pronunciado

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El 19 de febrero, manifestación por el empleo estable y un desarrollo industrial sostenible; el 22 de febrero comienza la campaña para las elecciones generales y autonómicas. El momento culmen de la pelea entre partidos de cada cuatro años está a punto de llegar y ante esa cercanía de fechas las voces de alarma no han tardado en saltar sobre la probable politización de la movilización convocada por UGT, las primeras las de Izquierda Unida y Comisiones Obreras, pero no las únicas que miran con escepticismo los dos días que separan un evento de otro.

El candidato de IU a la Presidencia de la Junta de Andalucía, Diego Valderas, lo veía claro en su reciente intervención en el Foro Joly, posicionándose en contra de "la típica movilización que en cada época electoral surge a las puertas de la avenida Francisco Montenegro, de la que solamente se hace un uso fraudulento para poner en combate posiciones de partido para obtener un beneficio político". Ayer mismo, Comisiones Obreras seguía la senda marcada por Valderas al considerar que la proximidad de las elecciones puede favorecer el uso partidista de la manifestación "y lo que menos le interesa a la industria de Huelva es que siga siendo utilizada como instrumento de confrontación política". Este posicionamiento en contra del sindicato también es considerado "político" dentro de UGT, en línea con la bandera medioambiental de la coalición en la provincia.

La manifestación por el empleo y desarrollo industrial surgió inicialmente como una reacción a los problemas que a mediados del año pasado se produjeron en Fertiberia, cuando los tribunales se pronunciaron en contra de la empresa en lo referente al depósito de fosfoyesos y la empresa alertó de que el final de los depósitos sería también el final de la fábrica. El cierre anunciado (aunque sin fecha) de la factoría supondría una reacción en cadena en la avenida Francisco Montenegro, alertaban empresarios y trabajadores, que se preocupaban aún más ante la advertencia de Fertiberia Palos sobre su cierre inminente ante la subida de precios del gas natural en enero de este año.

Fue en este contexto en el que comenzaron a producirse las manifestaciones denominadas 'Los lunes al sol', convocadas por UGT en la avenida Francisco Montenegro, y a gestarse una gran movilización a la que Comisiones Obreras se negó desde un principio. Según UGT, fue la búsqueda de un acuerdo con CC OO lo que retrasó una manifestación prevista en un principio para noviembre o diciembre, más cerca de los problemas que motivaron la alarma y que, principalmente, correspondía al Gobierno central (gobernado por el partido al que está ligado el sindicato, el PSOE) resolver: la licencia de Fertiberia y el gas natural de la otra fábrica de la compañía. Otra cuestión que se ha señalado desde el sindicato sí competía al Ayuntamiento: la fecha de 2023 como año de desaparición de las fábricas que salía a relucir en uno de los encuentros sectoriales para la elaboración del nuevo Plan General, fecha propuesta por los redactores del mismo.

El consenso con Comisiones estuvo a punto de lograrse y los sindicatos incluso acordaron la elaboración de un manifiesto conjunto y la llamada a Ayuntamiento y Junta para su apoyo a la manifestación; sin embargo, y aunque en Sevilla ese acuerdo se daba por hecho, en Huelva surgían diferencias que daban lugar a dos manifiestos y la postura encontrada de Comisiones Obreras frente a la manifestación.

Esos dos manifiestos están siendo llevados por los sindicatos ante las diferentes instituciones. Y aunque en el fondo parecen defender lo mismo, el empleo y el desarrollo industrial, en la forma hay diferencias que hacen irreconciliables las posturas. Según Comisiones Obreras, la diferencia de fondo con UGT es la postura respecto a la avenida Francisco Montenegro, el motivo de inicio de una movilización que finalmente ha adoptado el lema del empleo estable y el desarrollo industrial sostenible para hacerla accesible a cualquier colectivo. Pero ese lema no oculta cual es el problema principal, que en su propia exposición de motivos alude a los acontecimientos que han afectado a las empresas de la avenida y han generado incertidumbre y temor "a poner en riesgo miles de puestos de trabajo".

En el manifiesto se hace más de una vez alusión a la avenida, al pedir estabilidad para los "polos industriales tradicionales" y a la necesidad de garantizar "la seguridad jurídica de las empresas actualmente instaladas a través del PGOU". Además, se le dice al Ayuntamiento de Huelva que debe otorgar "las licencias necesarias a las industrias" para la modernización y mejora de instalaciones, sistemas y líneas de producción, algo que retrotrae esta manifestación al caso Endesa y a la otra convocatoria realizada también en víspera electoral, el 19 de febrero de 2004, como una reacción a la denegación de la licencia de obras a la compañía eléctrica, ya resuelta por los tribunales en contra del Ayuntamiento. También pide a la Junta de Andalucía que agilice la dotación de infraestructuras.

Estas alusiones provocan que desde el PP se mire con suspicacia la manifestación, aclarando su apoyo al empleo y al desarrollo industrial pero sin adelantar si acudirá algún representante a una manifestación que se ve extemporánea. Más cuando desde el PSOE ya se han realizado críticas sobre el apoyo popular al empleo estable, asegurando que Pedro Rodríguez "condenó hace ya tiempo el empleo industrial en la ciudad" y haciendo referencia al proyecto del Ensanche como presión para la actividad del Polo.

El uso político de la manifestación puede hacerse una realidad y UGT se encuentra ante la necesidad de convencer a las instituciones y partidos de su participación para que no sea el PSOE el único que encabece la marcha. Eso sí, tendrá que convencer a un PP que lo pasó mal en la manifestación anterior cuando el alcalde de la capital, Pedro Rodríguez, decidió acudir y fue increpado por los asistentes. Sin embargo, los representantes de otras instituciones (socialistas) como la Diputación, con su presidenta Petronila Guerrero a la cabeza, y el Puerto, presidido por José Antonio Marín Rite, sí han comprometido su presencia en la movilización.

Pero no es el Partido Popular el único que aún no ha definido su asistencia o no a la manifestación. La Federación Onubense de Empresarios (FOE) ni siquiera ha declarado su apoyo expreso a la movilización y el lema bajo el que se convoca, aunque de forma particular la Asociación de Industrias Químicas Básicas (parte de la FOE) sí expresaba el apoyo a las reivindicaciones de UGT. Sin embargo, la patronal mantiene sus dudas puesto que, coincidiendo en cierto modo con Comisiones Obreras, no quiere focalizar la reivindicación en la industria de la avenida Francisco Montenegro, sino reclamar un tejido industrial más amplio, con subsectores más allá de la química. Por otra parte, los empresarios se preguntan sobre los beneficios o perjuicios de movilizar a los trabajadores en cuanto a las inversiones, puesto que la movilización y el conflicto no suelen ser el mejor caldo de cultivo para los inversores. En eso también coinciden con CC OO, que ayer señalaba que la mejor época de inversión en el Polo Químico ha sido la transcurrida entre 1991 y 2004, los 13 años de paz empresarial transcurridos entre el acuerdo para la recuperación de la avenida Francisco Montenegro y la polémica creada en torno al caso Endesa.

Pero los empresarios hacen un apunte más, que de nuevo es común a los de otras voces: la manifestación no puede ser un fin en sí misma, sino que lo que importa es que sea un punto de partida para algo más, que después del 19 de febrero se siga trabajando en el desarrollo industrial. Y todos esos elementos barajan antes de decidirse a apoyar una convocatoria sobre la que algunos se preguntan cuál es su finalidad en este momento y otros responden que es directamente política.

Igual ocurrió con la manifestación de febrero de 2004, cuando hubo voces como la del alcalde de Palos de la Frontera, Carmelo Romero, que dijeron alto y claro que la convocatoria iba directa a la línea de flotación del PP en las elecciones autonómicas, Pedro Rodríguez, al hacerse como respuesta a la denegación de la licencia municipal a Endesa aunque posteriormente el lema fuese la defensa del empleo industrial y acudiesen diez mil personas. En aquel momento no se pudo comprobar la supuesta rentabilidad política obtenida por el PSOE de su participación en la manifestación, más en unos comicios que estuvieron marcados por la elevada participación tras los atentados del 11-M.

En el fondo de la cuestión, son varios los sectores que apuntan a la posibilidad de que este tipo de manifestaciones sirvan para provocar una contramanifestación de la Mesa de la Ría y se reproduzca una fractura social entre partidarios de la industria y los de la recuperación de la avenida. De hecho, ese fue uno de los argumentos de CC OO para no participar en la movilización por la industria de 2004 y es también argumento en contra de ésta. El sindicato considera que "para luchar por la industria debe producirse un gran pacto social que supere la confrontación política y un análisis de fondo que evite la simplificación". Desde UGT, por contra, se opta por la movilización sin riesgo de fractura alguna en la sociedad y asegurando que ni se va en contra de nadie "ni entramos en terreno político". En el día después estará la respuesta.

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