Las ayudas al alquiler disparan hasta un 40% el precio de los pisos en Huelva

  • Alrededor de 600 estudiantes viven en pisos arrendados · En dos meses, la Junta ha resuelto 232 solicitudes para obtener los 210 euros de la Renta Básica de Emancipación

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"Se busca compañero de piso. Habitación a 150 euros. Zona cercana al campus del Carmen". "Alquilo piso a estudiantes. 590 euros más gastos de comunidad". "Piso en zona universitaria. Precio ventajoso". Los tablones de anuncios de las facultades de la Universidad de Huelva están repletos de este tipo de mensajes; sobre todo después de que el Gobierno anunciase la puesta en marcha de la denominada Renta Básica de Emancipación, por la que los jóvenes menores de 30 años pueden recibir 210 euros mensuales para el pago de un alquiler. El objetivo de esta ayuda es facilitar el alojamiento de los jóvenes, pero la realidad ha puesto de manifiesto en nuestra provincia que, tal y como temían los agentes inmobiliarios, los precios se disparen y perjudiquen al colectivo que menos puede beneficiarse de esta subvención: los estudiantes.

El colectivo de universitarios es uno de los principales clientes para los pisos de alquiler. En Huelva, según los datos que maneja la Asociación Provincial de Inmobiliarias, 600 estudiantes demandan un arrendamiento, si bien casi 3.000 universitarios responden al perfil de posible cliente de un piso de alquiler (o bien porque son de fuera de la provincia o bien porque, aún siendo onubenses, su lugar de residencia se ubica en localidades de la Sierra o el Andévalo). Apenas el 1 por ciento puede percibir la ayuda de los 210 euros mensuales para el pago del alquiler, ya que el requisito de haber tenido durante los últimos seis meses o los próximos seis una fuente de ingresos descarta a la mayoría de universitarios, que precisamente pueden acreditar esa circunstancia prácticamente cuando cumplen los 30 años, edad en la que la prestación se interrumpe).

Además de no poder disfrutarla, la Renta Básica de Emancipación les está perjudicando porque estas subvenciones han provocado que un piso de dos dormitorios que en septiembre se arrendaba por 500 euros se mantenga actualmente en el mercado a un precio muy superior, que oscila entre los 700 y los 800 euros, según confirma el presidente de las inmobiliarias en Huelva, Adolfo Camacho, quien asegura que los precios se han incrementando en la capital hasta un 40 por ciento.

Un problema, sobre todo si se tiene en cuenta que la opción del alquiler se elige en la mayoría de los casos por entender que resulta más económico que otro tipo de alojamiento. Pero con esta situación, los precios de un piso se acercan a los de una residencia o colegio mayor (la oferta actual en Huelva es de 115 plazas a las que se suman las 50 del Albergue Juvenil y este curso están ocupadas 112). Y es que mientras que el precio medio de una residencia se sitúa en los 510 euros por alumno y mes, los universitarios que viven en un piso tienen que desembolsar una media de 300 euros al mes (el alquiler medio se sitúa en los 175 euros por alumno, aunque va en función del número de jóvenes que ocupa la vivienda, a los que se le suman los gastos de comida, entre 110 y 120 euros, agua y luz). La diferencia actualmente ronda los 200 euros, una cantidad por la que los alumnos cuentan con un servicio de lavandería, comedor y limpieza de habitaciones, además de la tranquilidad y seguridad que este tipo de alojamiento ofrece a los padres.

Los propios universitarios denuncian las condiciones económicas que les exigen para poder alquilar un piso, pero además denuncian el "estado lamentable" en el que muchas veces se encuentran los inmuebles. "Parecen auténticas cárceles", denuncia Verónica Fernández, una universitaria de Primer Ciclo, que tiene claro que para el curso que viene buscará otro piso donde quedarse, porque "son carísimos y encima no nos dan subvenciones de ningún tipo".

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